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| Programa general | Teatro Degollado |
Filarmónica de Jalisco
Gloria Isabel Ramos Triano, directora invitada
Rosa Torres Pardo, piano
Mireya Ruvalcaba , mezzo soprano
Jueves 1 de junio , Teatro Degollado
Hora: 20:30 Hrs.
PROGRAMA
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Concierto Breve, para piano y orquesta de Xavier Montsalvatge
I- Enérgico
II- Dolce
III- Vivo
"Rapsodia Española", para piano y orquesta de Isaac Albéniz (Halffter)
Intermedio
Ballet “El Sombrero de Tres Picos”, de Manuel de Falla (Versión completa)
I– Introducción
II- Atardecer
III- Danza de la molinera (Fandango)
IV- Las uvas
V- Danza de los vecinos (Seguidillas)
VI- Danza del molinero (Farruca)
VII- Danza del corregidor
VIII- Danza final (Jota) |
Filarmónica de Jalisco

Por iniciativa del Maestro José Rolón, en el año de 1915, un grupo de músicos jaliscienses comenzó a ofrecer al público de Guadalajara, audiciones de cámara y sinfónicas, estableciendo el punto de partida para la que , en el futuro, sería la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. Entre 1915-1924, la Orquesta fue manejada por la Sociedad de Conciertos, que funcionaba mediante una mesa directiva, recibiendo apoyo económico de la iniciativa privada y una subvención del Gobierno Estatal; esta fue suspendida en 1923, resultando en la disolución del organismo. Los músicos, sin embargo, siguieron trabajando para impedir que la Orquesta desapareciera, y lograron que el Gobernador José Guadalupe Zuno brindara apoyo económico; debe mencionarse la dedicación que Don Pedro González Peña tuvo para la Orquesta, hasta el 1939.
En febrero de 1942, cuando Guadalajara celebraba el 4º centenario de su fundación, paseaba por la ciudad el Maestro. Leslie Hodge , quien escuchó interpretar varias piezas clásicas a algunos músicos, se les acercó con ánimo de conocerlos y al tiempo los alentó a formar una orquesta. Se le invitó a organizarla y dirigirla. Sus compromisos se lo impedían en ese momento, pero prometió venir una vez concluida la Segunda Guerra. Así la Asociación de Amigos de la Música solicitó al Gobernador Marcelino García Barragán que garantizara la permanencia de la orquesta, en vista del ofrecimiento del Maestro Hodge, quien se convirtió el primer director de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. Este patrocinio se mantuvo hasta 1950, en el que se formó Conciertos Guadalajara A.C., que se encargó de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara con subvenciones económicas de los gobiernos estatal y municipal, así como de la iniciativa privada.
En 1971 la Orquesta Sinfónica de Guadalajara pasó a ser un organismo del Departamento de Bellas Artes del Estado de Jalisco, que desde entonces la manejó artística y económicamente.
Reconocida como una orquesta dúctil y de versatilidad por los directores que trabajaron con ella, la Orquesta Sinfónica de Guadalajara tuvo un promedio de 60 presentaciones al año, entre conciertos, ópera y ballet, dirigida por figuras como Leslie Hodge, Abel Eisemberg, Helmut Goldman, Eduardo Mata, Kenneth Klein, Hugo Jan Huss, Francisco Orozco, Manuel de Elías, José Guadalupe Flores, Guillermo Salvador y Luis Herrera de la Fuente. Participaron como solistas Paul Badura-Skoda, Claudio Arrau, Jörg Demus, Henryk Szeryng, Plácido Domingo, Alfred Brendel, Bernard Flavigny, Jean Pierre Rampal y Narciso Yepez, entre otros.
En 1988 la Orquesta Sinfónica de Guadalajara cambia de nombre, con lo que nace la Filarmónica de Jalisco. La intención era que su utilidad sinfónica se extendiera a todo el Estado. Esta organización ha sido integrada en base a una estricta audición de atrilistas aspirantes, cuya selección garantiza la homogeneidad sonora del rendimiento técnico de sus miembros. Esto nos permite considerar que la Filarmónica de Jalisco pueda afrontar con gallardía y decoro todo tipo de repertorio, incluidas las obras más ambiciosas de los últimos años. Desde Mayo de 2004 el maestro Héctor Guzmán es el nuevo titular de la Filarmónica de Jalisco.
Gloria Isabel Ramos Triano
Dos semanas después de su graduación en 1995, la directora Gloria Isabel Ramos Triano ganó el prestigioso Premio Internacional para Jóvenes Directores de Orquesta de Besancón, en la modalidad de Ópera. A las pocas semanas fue galardonada con el premio de la Orquesta de Brasov (Rumanía), en el Concurso Internacional Dinu Niculescu.
Gloria Isabel Ramos Triano debutó en España en 1996, con la Orquesta Sinfónica de Tenerife y la Orquesta Sinfónica de Galicia.
En julio de 1998 Ramos Triano ganó el Primer Premio en el Concurso Internacional de Directores de Orquesta de Cadaqués, recibiendo el galardón de manos de su presidente el Director Gennady Rozhdesvensky. En ese mismo año 1998 ganó el Primer Premio en el Concurso Nacional de Directores convocado por la Orquesta de Granada, España.
Directora titular y artística de la Orquesta de Córdoba de 2001 a 2004, aumentaron los abonos de temporada de los 241 iniciales a 519, con las 900 plazas del teatro agotadas para la mayoría de las funciones. Tanto el público como la crítica especializada coinciden en que el sonido de la orquesta ha mejorado bajo la dirección de Ramos Triano, siendo la programación alabada a nivel nacional por su coherencia e innovación.
Ha dirigido, entre otras, las siguientes orquestas: English Chamber Orchestra, Wiener Kammerorchester, Orquesta Sinfónica de San Petersburgo, Orquesta del Ermitage de San Petersburgo, Orquesta Sinfónica de Lucerna, Zürcher Kammerorchester, Orquesta Gulbenkian de Lisboa, Orquesta Nacional de España, Orquesta de la RTVE, Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, Orquesta Sinfónica de Madrid, Orquesta Ciudad de Málaga, Orquesta Sinfónica de Extremadura, Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, Orquesta Sinfónica de Tenerife, Orquesta Filarmónica de Las Palmas, Orquesta de Cadaqués, Orquesta Sinfónica del Valles.
En el verano del 2000 dirigió en el Festival de Perelada una nueva producción de “El Barbero de Sevilla”, que fue muy alabada por la crítica.
En 2001 recibió el Premio Ojo Crítica de Radio Nacional de España, en la modalidad de Música Clásica.
En el 2002 dirigió el primer concierto del Día de la Almudena, que ha dirigido también en el 2003 y 2004.
En el 2003 le fue otorgado el nombramiento de Personaje del Año en Córdoba.
Los numerosos registros grabados con diferentes sellos han sido bien acogidos por crítica y público.
Entre sus próximos proyectos está dirigir a las Orquestas Sinfónica de Tenerife, Orquesta Nacional de España, Orquesta de Cámara de Florencia, Orquesta de Granada, Real Filarmonía de Galicia, Orquesta Sinfónica de Extremadura, Orquesta Sinfónica de Bilbao y Orquesta de la Comunidad de Madrid entre otras.
Críticas
(Orquesta Sinfónica de Madrid, Auditorio Nacional)
Tres Danzas, del ballet El Sombrero de Tres Picos (Falla), expuestas con gran brillo por Ramos Triano que se mostró muy competente y de excelente técnica.
Revista Ritmo. Noviembre 2003.
(Orquesta Nacional de España, Auditorio Nacional, Madrid)
... Tocó bien, muy bien, nuestra nacional, volcada en la atención a cuanto le pedía la laureada directora española Ramos Triano. Con gran nervio de artista dirigió de memoria y se la denota siempre con una intencionalidad que, apoyándose en la interpretación tradicional trata de subrayar elementos fundamentales. Éxito total.
Octubre 2002
(Orquesta Nacional de España. Auditorio Nacional. Octubre 2002)
...Ramos Triano dio la talla en la Escocesa de Mendelssohn, una obra que sin duda le entusiasma, que comprende perfectamente y en la que sabe transitar con soltura por la ensoñación lírica, la presencia de la naturaleza, la intensidad contemplativa o la sombra tranquila de la mitología.
Scherzo. Noviembre 2002
(Orquesta Nacional de España, Auditorio Nacional)
...un éxito que fue clamoroso para la canaria Ramos Triano, que dirigió con vitalidad, precisión y ángel a la ONE. Su versión de la Sinfonía en la menor, Escocesa de Mendelssohn, justifica el entusiasmo de una audiencia ya entregada ante las mil bellezas puestas en claridad poética de los Intermedios Marinos de la ópera de Britten, Peter Grimes.
Enrique Franco. El País. Octubre 2002
( Wagner) Orquesta de la Radio Televisión Española, Madrid)
La joven directora Gloria Isabel Ramos Triano aparenta cierta insolencia en el gesto. Lo cual es muy de agradecer, sobre todo cuando esa osadía está avalada por una solvencia técnica muy trabajada (...) y es que frescura y arrebato se dan la mano en el actual estilo de Ramos Triano, brillante, extrovertida y entregada...
ABC. Octubre 2001
Enérgica, dominadora y vitalista, con una gestualidad muy precisa.... La joven directora repartió con generosidad la alegría contenida en la partitura (Richard Strauss, Cuatro Interludios Sinfónicos de Intermezzo) Real Orquesta Sinfónica de Sevilla.
Scherzo. Octubre 2000
(Henze, Requiem)
...a las órdenes de una joven directora canaria, Gloria Isabel Ramos Triano, quien demostró dominar la partitura y sobre todo una enorme y contagiosa vitalidad. Ramos Triano es más que una promesa, una temprana y atractiva realidad.
El País. Febrero 2000
(Henze, Réquiem)
La directora Ramos Triano me ha impresionado de verdad. No es difícil augurarle una carrera de triunfos. Es ágil, de movimiento amplio, de una precisión que atiende a todo y, lo que es más importante, demuestra un profundo conocimiento previo de la partitura, con lo que el resultado corresponde a la intención.
El Mundo. Febrero 2000
La decisión de premiar a Gloria Isabel Ramos Triano fue largamente aplaudida por el público. “La obra que encargamos para ser estrenada por los finalistas es decisiva para el jurado, y permite calibrar no sólo la adaptabilidad de los directores a una partitura contemporánea, sino también su capacidad de aprender y dominar una obra completamente nueva en un periodo muy breve, inferior a una semana. Gloria Isabel hizo gala de una seguridad y de un dominio total de la orquesta durante la prueba final, al frente de la Orquesta de Cadaqués. Tuvieron que dirigir la obra encargada para el concurso y varios movimientos diferentes de tres obras más. Entre ellas el concierto para clarinete y orquesta número 2 de Weber, con Joan Enric Lluna como solista, para calibrar su capacidad de dejar el protagonismo al solista sin que por ello el interés de la orquesta decaiga.
El País. Julio 1998
En la versión de Gloria Isabel Ramos Triano de la 4ª de Beethoven, esta ágil joven helénica (Mendelssohn se refiere a la 4ª sinfonía de Beethoven como la ágil joven helénica) fue realmente elegante y cimbreante, pero a la misma vez demuestra una fuerza muscular y una garra extraordinaria. La fragancia transparente inicial desembocó en una tensión flexible. La directora indicaba, traducía lo que estaba en su mente con gestos plásticos e imaginativos, y la orquesta se rindió gustosa a su mandato.
Luzerner Zeitung. Febrero 1998
¡Algo fuera de lo común! Gloria Isabel Ramos Triano abrió las compuertas a un eufórico aplauso con la vivaz Sinfonía Haffner de Mozart. Lo que se oía saltaba a la vista: máxima elegancia, musicalidad hasta en la punta de los dedos, y una contagiosa alegría musical; todo esto bajo un estricto control.
Luzerner Zeitung. Noviembre 1996
Una espectacular e inteligente directora de orquesta (...) Desde la primera obra que abría el programa, la obertura en fa menor (opus 84), Egmont, de Beethoven, ya se manifestó su apasionado temperamento y su peculiar forma de dirigir, con una entrega total al pensamiento dramático del compositor.(...) Si nos impresionaron sus espectaculares sforzandi, llenos de poder y garra, no menos nos impresionó el valor expresivo que le confirió a los silencios en las frases declamadas de la introducción Sostenuto ma non troppo, dejándonos el alma en vilo y ya desde entonces clavados en la butaca. La oposición de caracteres entre los temas del revolucionario personaje goethiano, héroe aplastado de la revolución en los Países Bajos, y el del amor de Clara, fueron descritos con gran elocuencia expresiva, para pasar luego al Allegro, meollo del drama, donde el levantamiento y la revuelta contra la dominación hispana hacen acto de presencia. Y aquí nos encontramos con una fogosa Gloria Isabel, conduciendo personalmente ella a los revolucionarios en su lucha por la libertad, a un tempo bastante vivo, que dejó a los músicos casi sin aliento, pero entusiasmados.
En la segunda obra del programa, el Concierto para viola y orquesta (op.posth) de Béla Bartók, única que dirigió con partitura como es preceptivo, la cual fue conducida con toda precisión rítmica por la batuta de Gloria Isabel (Ramos Triano), sin negarle nunca a la orquesta su propio discurso. Dialogando o acompañando, siempre la orquesta dejó que Alejandro Garrido luciera todas sus cualidades expresivas, en una obra de grandes dificultades.
El plato fuerte (...) Sinfonía N° 6 en si menor (op. 74) de Chaikovsky, lo que escuché aquella noche fue algo muy diferente. Gloria Isabel realizó un proceso de introspección previo, se sumergió en la obra y nos ofreció una versión muy diáfana y muy expresiva, suprimiendo todos aquellos matices agóqicos, que se han ido haciendo tópicos y que le han conferido a los movimientos extremos, sobre todo, una afectación edulcorada. No cabe duda de que esta joven directora tiene una concepción global de toda su estructura y de todo su contenido expresivo, (...) No abandona nada al azar y su prodigiosa memoria la lleva a ocuparse de los distintos entresijos de la textura, complejos unas veces por su tratamiento contrapuntístico o más sencillos otras por su homofonía. Las calidades dinámicas que obtuvo de nuestra excelente orquesta, que se entregó en cuerpo y alma a sus directrices, fueron asombrosas. Supo, además, sopesar los timbres y los volúmenes, sin dejarse nunca dominar por la masa orquestal. Sabía perfectamente que todos los elementos que componen una partitura están al servicio de una idea, y nunca perdió de vista esto. Su inteligencia estuvo siempre por encima de la emoción, sin dejarse dominar por ella, para poderla controlar según su propio criterio, lo cual es asombroso en una mujer con tanto temperamento.
Puedo decir que de los numerosísimos conciertos a los que he asistido, pocos, muy pocos, me han impresionado tanto como éste.
Rosario Álvarez Martínez.
Catedrática de Musicología de la Universidad de La Laguna y presidenta de la Asociación de Compositores y Musicólogos de Tenerife y de España. Diario de Avisos. Julio 1996
¡Impresionante! ... El Magnificat de J.S. Bach y la Cantata de Navidad de Honegger. Esta carismática directora combina intelecto con corazón. Bajo sus órdenes la música fluye y respira. Bach sonaba nuevo y grandioso; Honegger, incisivo y visionario -- un empuje irresistible.
Der Bund. Marzo 1996.
¡Como una bocanada de aire fresco! Gloria Isabel Ramos Triano es una directora con carisma de adolescente que conquista los corazones abiertos de su público expectante, no solamente (aunque también) por su encantadora naturalidad.
Der Bund 1994. |
Rosa Torres Pardo
piano
Nació en Madrid y realiza estudios musicales en el Real Conservatorio Superior de Música de esa ciudad graduándose con premio extraordinario Fin de Carrera. Estudió en Madrid con Joaquín Soriano y con Gloria Olalla; con María Curcio, en Londres; con Adele Marcus, en Juilliard School de Nueva York, y con Hans Graff, en Viena.
Colabora regularmente como solista en orquestas españolas y extranjeras, bajo la dirección de maestros como López Cobos, Plácido Domingo, Víctor Pablo Pérez, Ros Marbá, Josep Pons, Max Valdés, Ermler, Dutoit, Fedoseev, Fournet, Marzimiuk, Pommier, Spivakov, Vasary y Weise entre otros.
Ha actuado en el Teatro Real y en el Auditorio Nacional de Música de Madrid; en el Wigmore Hall de Londres; el Musik Hall de Hamburgo; el Koncerthaus de Berlín; el Auditorio Nacional de Dublín; en la Sala de Columnas de Moscú; en el Teatro Colón de Buenos Aires; en el Carnegie Hall y el Alice Tully Hall de Nueva York; el Kennedy Center de Washinton; el Hollywood Bowl de Los Angeles; Sala Philarmonie de San Petersburgo; además de haber actuado en Canadá, México, Puerto Rico, Venezuela, Perú, Chile, Uruguay, Argentina, Brasil, China, Hong-Kong, Corea, Filipinas y Austria.
Ha trabajado con orquestas como la Filarmónica de Los Angeles, Filarmónica de Hamburgo, Rundfunk-Sinfonieorchester de Berlín, Philarmionia Hungárica, Filarmónica de Montreal, Orquesta de la TTV de Moscú, Orquesta Nacional Rusa, Virtuosos de Moscú, Orquesta Sinfónica de Armenia, Simphonian Varsovia, Filarmónica de Buenos Aires, G. Enesco de Budapest, Philarmónica de San Petersburgo y todas las Orquestas Sinfónicas de España.
Ha grabado para los sellos discográficos “Calando”, “Naxos”, “Decca” y “Deustche Grammophon”.
Recientemente ha sido galardonada junto a Alicia Larrocha con la medalla “Isaac Albéniz” de Camprodón (Gerona), ciudad natal de Isaac Albéniz.
Críticas
(López-Cobos expone la calidez española)
Hace tiempo, Jesús López Cobos retornó por una sola noche al podio de la Filarmónica de Los Ángeles, y expuso de nuevo --tras una ausencia de nueve años-- la amplia gama de sonidos coloridos y exhuberantes que puede obtener de su orquesta. Su más reciente programa, un muestrario de obras con sabor español, transformó al Hollywood Bowl en un lugar pletórico de calidez en una fría noche de viernes (...)
(... Al debutar en el Hollywood Bowl, la madrileña Rosa Torres-Pardo exhibió profunda autoridad y maravillosa, convincente poesía en las líneas clásicas y los idiomas multicolores del Concierto de Piano en G, de Ravel.
Su técnica pletórica de recursos abarcó los amplios contornos de la obra, y sus exquisitos trinos prodigaron humanidad a su canto. Asistida en todo momento por el conductor y la orquesta, Rosa Torres.Pardo encontró un balance perfecto entre la retórica y la sutileza.
Los Angeles Times, viernes, julio 17, 1997
(Kennedy Center Hall, Washington, D:C.)
Acerca de los “Tres movimientos” de Stravinsky de Petrouchka, el Washington Post dijo: (...) Torres-Pardo desarrolló con fiereza las secciones percusivas, manejando con agilidad y facilidad las rápidas alternaciones hasta los más líricos pasajes. Ella representó audazmente los ritmos y las texturas, con firme y penetrante dominio, y mostró impresionante fuerza constante.
Lo más destacado del recital fue la suave interpretación de las tres piezas de Torres-Pardo, a partir de las “Goyescas” de Granados. La pianista fue maravillosamente flexible en su uso del “rubato”, dando a su actuación un movimiento agradablemente fluido, especialmente en “La doncella y el ruiseñor”, Se desbordó tratando amorosamente las sutilezas de los tonos y la coloratura, que convirtieron a la música en algo rico y vibrante (...)
Daniel Cariaga
The Washington Post
Sábado 3 de Diciembre, 1988 |
Mireya Ruvalcaba
Mezzosoprano
Originaria de Guadalajara, Jal. Desde pequeña realizó sus estudios en la escuela de música de la universidad de Guadalajara donde fue integrante de la orquesta de cámara y del coro de la misma institución, tomando clases de violín con el Mtro. Víctor Scholtz.
Fue integrante del coro municipal que dirige el Mtro. Roberto Gutiérrez Ramírez y en 1994 se integró al Coro del Estado de Jalisco, donde participó en óperas como, Don Pasquale, Carmen, Traviata, Fausto, Turandot entre otras. Desde 1995 forma parte del taller independiente de opera del Mtro. Flavio Becerra, de quien recibió clases de canto.
Debutó con la orquesta de Aguascalientes bajo la batuta del Mtro. Górdon Campbell. Participó en Rigoletto como “Giovanna”, con la dirección del Mtro. Enrique Patrón de Rueda. Cantó en la Gala de Ópera 2000 en el Teatro Degollado, Teatro Rosas Moreno y Colima, con la dirección del Mtro. Francisco Orozco. El Réquiem de Mozart en el Festival Cultural de Mayo, bajo la batuta del Mtro. Gerardo Rábago; en la Orquesta Filarmónica de Jalisco el Kindertotenlieder de G. Mahler, con el Matro. Carlos M. Prieto. La Novena Sinfonía de Beethoven con el Mtro. Guillermo Salvador. El rol de “Alisa” en la ópera Lucia de Lammermor bajo la dirección de Enrique Barrios. “Annina” en Traviata al lado de la soprano Marie O´brien y Zita en la ópera Gianni Schichi.
Recibió clases con la Mtra. Rosario Andrade, Harlan Snow e Iván Juárez.
Recientemente ha cantado música vocal de cámara en diversos Estados del país, siendo reconocida por sus destacadas interpretaciones.
Notas al programa
Xavier Montsalvatge
Compositor, (1912 - 2002)
Xavier Montsalvatge es una de las figuras más representativas de la llamada "generación perdida", intermedia entre la de los compositores de la república y la actual. Su obra ha logrado una gran proyección internacional, convirtiéndose en una referencia fundamental en la música contemporánea. El primer éxito lo obtuvo en la década de los cuarenta con la colección de Cinco Canciones Negras (1945), que marcan su partida post-nacionalista que derivó hacia un estilo calificado de "antillanismo" perceptible en su Cuarteto Indiano (1951). El Concierto Breve (1953) para piano y orquesta marca su punto de partida hacia normas más abstractas, en las que han tenido cabida obras de influencia impresionista -Sonatine pour Ivette (1960)- o aproximadas a recursos seriales entre las que destacan Cinco Invocaciones al Crucificado (1969), Laberinto (1970) para orquesta y Sonata Concertante para violonchelo y piano (1971). Posteriormente, el compositor se ha afirmado en un eclecticismo que parece sintetizar el resto de su producción de la que se podrían destacar los tres conciertos para arpa (Concierto capriccio, 1975), para clave (Concierto del Albaycín, 1977) y para guitarra (Metamorfosis de concierto, 1980) con orquesta, la Sinfonía de Réquiem (1985), Fantasía para Guitarra y Arpa (1983), Sortilegis (1992), Bric à Brac (1993). Destaca también su producción operística con las obras El gato con botas, Una Voce in off y Babel 46. Sus obras han sido estrenadas en festivales internacionales de música como el de Cadaqués, Castillo de Peralada y Cuenca, y por intérpretes de gran prestigio como Neville Marriner, Jean Pierre Rampal, Victoria de Los Angeles, Alicia de Larrocha, Montserrat Caballé o Barbara Hendrix.
Nació en Gerona el 11 de marzo de 1912, donde recibió las primeras lecciones de violín. A causa de la muerte de su padre, en 1921, se trasladó a Barcelona para vivir con su abuelo materno. Continuó su formación musical en la Escuela Municipal, donde estudió con el violinista Francesc Costa, solfeo con Lluís Millet y composición con Enric Morera y Jaume Pahissa. Muy pronto se despertaría su interés por la composición, y centraría sus estudios en el contrapunto, la armonía y la fuga, abandonando los de violín. Se identificaba con las ideas de la escuela francesa y se oponía a las enseñanzas de la Escuela Municipal, influídas por Wagner y Strauss. En 1933 escribió Tres Impromptus para piano, premio del XII Concurso de Composición Concepción Rabell i Cibils, viuda de Romaguera, que otorgaba la Fundación Patxot. La calificó como su obra "opus 00". Gracias a este premio, pudo realizar su primer viaje a París. Allí, pudo adquirir algunas de sus obras preferidas: las Gymnopédies y las Gnossienne de Satie, la Sonata para violín y piano de Ravel, Las Saudades do Brazil de Milhaud y los Mouvements Pérpetuels, de Poulenc. En 1936, ganó el Premio Felipe Pedrell de la Generalitat de Catalunya con la obra Petita Suite Burlesca para violín y cuarteto de madera. A partir de este momento, empezó a colaborar como crítico musical en el periódico barcelonés El Matí, y desde diciembre de 1939, en el semanario Destino. El XIV Festival de la Societat Internacional de Música Contemporánea que se celebró en Barcelona en 1936, le permitió conocer la obra de compositores extranjeros como Alban Berg, Ernst Krenek y Albert Roussel, y españoles como Rodolfo Halffter, Federico Elizalde, Salvador Bacarisse, Robert Gerhard, Oscar Esplà, Manuel de Falla, Pedro Sanjuán y Joaquin Turina, de la llamada "generación de la república". Poco después estallaría la guerra civil española.
A principio de los años cuarenta, presentó las obras para piano Tres Divertimentos (Sobre temas de autores olvidados) (1941) y Ritmos (1942), donde se introduce en la politonalidad inspirado por los llamados "bailes de casino", que incluían el vals-jota, un chotis, una "americana" o una sardana. Con estas obras empezaba un periodo especialmente fructífero de su trayectoria. En este momento cabe destacar su encuentro con los compositores catalanes Manuel Blancafort y Frederic Mompou, con quien compartirá a lo largo de su vida una profunda amistad, al igual que con Manuel Valls y Xavier Turull. También se relacionó mucho con los bailarines Yvonne Alexander y Paul Goubé, de los Ballets de París y de Montecarlo, y con Joan Magriñà, para los que escribirá pequeñas composiciones coreográficas, como Romance de los celos, Pastoral, Capricho, Estudio, La Venus De Elne, Barcelona blues -su primer acercamiento al género del jazz. A través de las Alexander conocería a su esposa Elena Pérez de Olaguer, con quien se casó en 1947 y tuvo dos hijos: Javier e Yvette. También en estos primeros años cuarenta dio clases de teoría en la Academia Marshall de Barcelona, continuadora de la escuela pianística que fundó Enrique Granados. El 18 de marzo de 1945, la cantante Mercè Plantada y el pianista Pere Vallribera estrenaron en Barcelona sus Cinco Canciones Negras (1945), para soprano y piano, y poco después en su versión orquestal, una de las obra maestras de su repertorio y el más claro ejemplo del estilo "antillano" o "nacionalismo ultramarino" que ha caracterizado muchas de sus obras -en alusión a las colonias españolas en América que se perdieron a finales del siglo XIX, con la guerra de Cuba (1898), y que influyeron en la música popular catalana de aquel momento introduciendo las conocidas "habaneras", que Montsalvatge aprendió de los pescadores de la Costa Brava y que recogió en el Álbum de Habaneras, publicado junto a Néstor Luján y el pintor Josep Maria Prim (1948). En 1948 estrenó en el Gran Teatro del Liceo su primera ópera El gato con botas (1946), con libreto de Néstor Luján, y al año siguiente ganó el premio especial para Sinfonía Mediterránea (1948), en el concurso del Premio Extraordinario de Composición del Conservatorio Superior Municipal de Música de Barcelona, obra que se estrenó en el Palau de la Música Catalana de Barcelona por la Orquesta Municipal de Barcelona bajo la dirección de Eduardo Toldrà. En aquellos años, se relacionó mucho con los bailarines de los Ballets Rusos del coronel De Basil y de la compañía del Marqués de Cuevas, que actuaban en el Gran Teatro del Liceo y que todavía conservaban el espíritu creativo del gran Diaghilev.
En 1951 compondría otra de sus obras fundamentales de estilo antillano: el Cuarteto Indiano, Premio Samuel Ros. En los años cincuenta, también escribiría el Poema Concertante para violín y orquesta (1951), dedicado al violinista Henry Szering y estrenado por él mismo el 22 de mayo de 1953, con la Orquesta Municipal dirigida por el maestro Toldrà; y el Concierto Breve para piano y orquesta (1953), dedicado a la pianista Alicia de Larrocha, que estrenó esta intérprete con la Orquesta Filarmónica de Barcelona dirigida por Louis de Froment. Otra obra de este periodo son los cuatro movimientos de ballet para orquesta Calidoscopio, que obtuvo el Premio Extraordinario del Conservatorio Superior de Música de Barcelona. Este mismo año, fue aceptado como miembro de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea (SIMC), y poco después, nombrado secretario de la Comisión Promotora de los Festivales Internacionales de Música de S'Agaró. En 1958, fue premiado con el Premio Oscar Esplà por la obra para orquesta Partita 1958, y con el Premio Lluís Millet, instituído por el Orfeó Català con motivo del cincuentenario del Palau de la Música, por la obra Cant Espiritual (1958) para coro mixto y orquesta. Estas obras reflejan un neoclasicismo que las diferencia del periodo anterior. Durante estos años fue corresponsal de la revista Música.
Durante la década de los sesenta, la maduración de su creación compositiva se consolida con diferentes piezas de distintos géneros instrumentales, que se han convertido en obras maestras de su corpus artístico. En 1962 estrenó en el Gran Teatro del Liceo su segunda ópera, Una voce in off, de una intensa expresividad dramática. El pianista Gonzalo Soriano estrenó la obra que Montsalvatge le dedicó: Sonatine pour Yvette, una de las piezas para piano más brillantes del repertorio contemporáneo y de clara influencia post-impresionista. También estrenó la obra para orquesta Desintegración Morfológica de la Chacona de Bach (1962), que dirigió el maestro Rafael Ferrer con la Orquesta Municipal de Barcelona. En 1966 compuso la narración musical para niños Viatge a la Lluna, con texto de Josep María Espinàs, y en 1967 compuso su tercera y última ópera Babel 46, a partir de un libreto escrito por el mismo Montsalvatge. Finalmente, en 1969 se estrenó su obra para soprano y conjunto instrumental Cinco Invocaciones al Crucificado, dentro de la Semana de Música Religiosa de Cuenca. Este mismo año, el gobierno francés le nombró Chevalier de l'Ordre des Arts et de Lettres. Paralelamente a la presentación de su obra, durante este periodo continuó su labor periodísica, como crítico musical del diario La Vanguardia y como director del semanario Destino de Barcelona, cargo que ocupó hasta 1975.
En 1970 entró como profesor de composición en el Conservatorio Municipal de Barcelona, antigua Escuela Municipal, donde había estudiado en su juventud, siendo nombrado catedrático en 1978. En los años setenta compuso las obras Laberinto (1970) para orquesta por encargo del Festival Internacional de Música y Danza de Granada; la obra para flauta y piano Serenata a Lídia de Cadaqués (1970), que se estrenó en el Festival Internacional de Música de Cadaqués. También compuso los conciertos para arpa, Concerto Capriccio (1975), estrenado por el arpista Nicanor Zabaleta y la Orquesta Nacional de España (ONE), dirigida por Rafael Frühbeck de Burgos; el Concierto del Albaycín para clave y orquesta, que estrenó Rafael Puyana con la Orquesta Sinfónica de Radiotelevisión Española, dirigida por Enrique García Asensio; y la Metamorfosis de Concierto para guitarra y orquesta, que estrenaron Narciso Yepes y la Orquesta Nacional de España, dirigida por Antoni Ros Marbà, y que obtuvo el Premio Cuitat de Barcelona. En el ámbito de la música de cámara, compuso la Sonata Concertante (1971) para violonchelo y piano, que se presentó en la Decena de Música de Toledo; la obra Micro-Rapsodia (A la memoria de Pau Casals) (1976). En 1973 estrenó la obra para soprano y orquesta Hommage a Manolo Hugué, a cargo de Victoria de Los Angeles y la Orquesta Sinfónica de Radiotelevisión Española dirigida por Odón Alonso; y la obra para orquesta Reflexus-Obertura, que se estrenó en 1973 en un concierto monográfico en el XI Festival Internacional de Música de Barcelona.
Durante la década de los ochenta le fue otorgada la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya, en reconocimiento a su trayectoria creativa (1983); recibió el Premio Nacional de Música (1985), y fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Barcelona. En este mismo periodo de su vida, estrenó en el Kennedy Center de Washington la Fantasía para guitarra y arpa (1983) interpretada por el guitarrista Narciso Yepes y por el arpista Nicanor Zabaleta. También compuso la Fanfarria para la alegría de la paz (1984) en conmemoración del X aniversario del reinado de S.M. el Rey Juan Carlos I de España, que estrenó la Orquesta Sinfónica de Radiotelevisión Española dirigida por el gran violonchelista y director de orquesta Mstislav Rostropovich. Y en 1986 estrenó la Sinfonía de Requiem, por encargo del Ministerio de Cultura con motivo del Año Europeo de la Música. Al año siguiente, se estrenó la obra para piano Una página para Rubinstein (Balada para la mano izquierda), encargo de la Fundación Isaac Albéniz. Y en 1988, el Festival Internacional de Música de Santander estrenó su obra para violín, violonchelo y piano Diálogo con Mompou, que convirtió en el segundo movimiento de su Trío (1986). Además, publicó sus memorias bajo el título Papeles autobiográficos; el ayuntamiento de Gerona le dedicó una calle, y en 1989 se creó el Premio Internacional de Piano Xavier Montsalvatge.
Siguió manteniendo sin pausa su actividad hasta el final de su vida, creando un elevado número de realizaciones que han sido ampliamente divulgadas, editadas todas y en buena parte grabadas en CD. Entre éstas destacan su tercera ópera Babel 46, estrenada en los festivales de Cadaqués, Castillo de Peralada y Cuenca (1994); Folia daliniana (1995); Cinc epigrames de Manolo Hugué (1998), para coro mixto; Recóndita armonía, para piano y orquesta de cuerda (1952-1999); para piano solo sus Quatre diàlegs amb el piano, Cinc ocells en llibertat (1997), Improviso epilogal (2001); Al•legoria a l'entorn de l'Elegía eterna de Granados para soprano y orquesta de cuerda (2000); Sinfonietta-concerto para flauta solista, orquesta de cuerda, piccolo, arpa y un percusionista (2001).
Montsalvatge obtuvo un elevado número de distinciones, entre las que sobresalen el Premio Ciudad de Barcelona (1970), la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya (1983), el Premio Nacional de Música de la Generalitat de Catalunya (1991), Premio Nacional de Cultura de la Generalitat de Catalunya (1997), Premio Reina Sofía Fundación Ferrer Salat (1992), Premio Jacinto e Inocencio Guerrero (1992) y más recientemente el Premio Iberoamericano Tomás Luís de Victoria (1998).
Entre otros títulos fue Doctor Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Barcelona, Chevalier de l'Ordre des Arts et Lettres del gobierno francés, Medalla del Mérito Artístico del Ministerio de Cultura, Medalla de Oro del Ayuntamiento de Barcelona, Medalla d'Or de la Generalitat de Catalunya y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.
También fue Académico de Número de la Real Acadèmia Catalana de Sant Jordi, Académico Honorífico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y de la Real Academia de Bellas Artes Isabel de Hungría de Sevilla, Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes Ntra. Sra. de las Angustias de Granada, miembro de la Hispanic Society de Nueva York y de la Société Fryderyka Chopina de Varsovia.
Xavier Montsalvatge falleció en Barcelona el 7 de mayo de 2002.
Mònica Pagés. |
El “Concierto breve” (1953) de Xavier Montsalvatge
Xavier Montsalvatge (nacido en 1912) deja la esfera del contacto directo entre los compositores y se mueve hacia un tipo de influencia más generalizado (aunque Montsalvatge se hizo acreedor al Premio Pedrell, del Conservatorio de Barcelona). Como Turina, ha incluido elementos de las tradiciones folklóricas españolas en su música, sobre una base regular, y las ha entreverado con prácticas incorporadas de más alla de las fronteras de su hogar.
Sus trabajos iniciales reflejan los modelos actuales del pegajoso francés (Les Six) y el neoclásico ruso (Stravinsky). El Concierto breve de 1953 de Montsalvatge es una pieza más individual. aunque más cercana a los brillantes y refrescantes conciertos de Joaquín Rodrigo. Está dedicado a la eminente pianista española Alicia de Larrocha. Está equivocada la traducción literal del título “Brief Concerto”. Con más de 23 minutos, es más largo que numerosos conciertos de repertorio standard, tales como los de Liszt.
La obertura ceremonial, casi seria, pronto deja paso a un primer movimiento construido sobre brillantes “hi-jinks” y un liricismo pleno de sutilezas. Un melancólico solo de corno inglés abre el movimiento lento (sombras del Concierto de Aranjuez de Rodrigo). Aunque esta sección crece hasta un clímax altamente expresivo, no es ajeno a crear un ambiente sentimental. Una cadencia substancial sirve de puente a los vigorosos ritmos de danza del final.
Isaac Albéniz
Nació el 29 de mayo de 1860 en Camprodón, España, y murió el 18 de mayo de 1909 en Cambo les Bains, Francia.
Este es uno de los compositores españoles más importantes del siglo XIX, especialmente por sus obras para piano, de inspiración nacionalista y lenguaje moderno. Junto a Enrique Granados es uno de los máximos exponente del piano romántico español.
Nació en Camprodón (Gerona) y fue un niño prodigio al piano. Su padre Angel Albéniz preparó el primer concierto público de su hijo cuando éste sólo tenía 4 años, y lo presentó en el Teatro Romea (Barcelona). A los 13 años el joven talentoso escapó de su casa y trabajó como pianista en varios países latinoamericanos, a donde llegó en un barco, como polizón.
En el otoño de 1873 regresó a Madrid. Más tarde estudió en el Conservatorio de Bruselas, con los compositores Franz Liszt (húngaro) y Felipe Pedrell (español). En 1893 se estableció en París, donde recibió clases de Vincent D´Indy, y entró en contacto con un grupo de compositores de la vanguardia europea, entre ellos Claude Debussy y Gabriel Fauré, que influyeron decisivamente en su moderna técnica compositiva.
Su obra maestra es la suite para piano Iberia (1906-1909), composición virtuosa y musicalmente compleja. Del resto de su producción destacan las piezas para piano Rapsodia Española y Suite Española, y las óperas El Ópalo Mágico y Pepita Jiménez.
"Rapsodia Española" de Isaac Albéniz
Después de un siglo de doloroso decaimiento de la música española posterior al Renacimiento, cuando fue ampliamente superada por las influencias alemana e italiana, retornó a saborear las mieles de la gloria en las décadas finales del siglo XIX. El principal arquitecto de este volver a nacer fue Felipe Pedrell (1841-1922). El impacto de este compositor, profesor y escritor hizo eco a través de la música en este CD.
Pedrell lanzó su patriótica cruzada musical, básicamente incrementando la propia consciencia de los españoles, de que su su herencia musical era magnífica. Tras analizar su propio tiempo, Pedrell reconoció que en el delicioso estilo de la opereta conocida como zarzuela, el país ya había establecido una firme cabeza de playa en el teatro. Su siguiente meta fue construir una similar reputación a la música instrumental española, usando como base canciones y danzas folklóricas. “Aspiremos la esencia de una forma musical ideal y puramente humana”, escribió, “pero sentados a la sombra de nuestros jardines sureños”. Este era el objetivo yacente más allá del talento de Pedrell como compositor, pero a sus alumnos preferidos --incluyendo a Isaac Albéniz, Manuel de Falla y Enrique Granados-- correspondió convertirlo en realidad.
Albéniz (1860-1909) llevó una juvenil vida aventurera al estilo de Hollywood. A los 12 años, ya siendo un experimentado pianista de concierto, partió en barco hacia las Américas. A su retorno a Europa se dedicó a recibir instrucción musical formal, incluyendo lecciones de Franz Liszt. Sus joviales composiciones son ligera y cosmopolita música de salón. Bajo la tutela de Pedrells, Albéniz comenzó a crear música con un distintivo toque español. Tras permanecer varios años en París, donde hizo amistad con Debussy, Chausson y otros prominentes compositores, explotó su espíritu creativo al mezclar la fuerza el vigor primitivo español y el refinamiento francés.
Su catálogo está dominado por música de piano, pero también incluye numerosos trabajos para teatro, canciones y un puñado de piezas que involucran a la orquesta. Su versión original para piano y orquesta de Rapsodia Española (Spanish Rhapsody) Op. 70, fue estrenada en 1887. Albéniz la adaptó posteriormente para solo de piano. En este libre medley de temas de baile, el espíritu y el nivel de energía cambian con frecuencia, pasando en un cerrar de ojo entre los sutil y lo animado.
Manuel de Falla
Nació en Cádiz el 23 de noviembre de 1876; muerto en Alta Gracia, en Argentina, el 14 de noviembre de 1946, y murió en Alta Gracia, en Argentina, el 14 de noviembre de 1946 (pero enterrado en la cripta de la catedral de Cádiz). Andaluz por su padre, catalán por su madre, es un auténtico representante de la música española de este siglo. Sin embargo, de 1907 a 1914 vivió en París, donde sufrió la influencia de sus amigos Debussy –del que siempre estuvo más cerca-, Dukas y Ravel. Su preocupación por la forma, la concisión de la expresión (aún sometida al espíritu del folklore andaluz), la claridad, la sobriedad de la instrumentación, hacen de Falla un “clásico”. Su producción no es precisamente inmensa y en ella tiene un lugar muy importante la voz, incluso en sus obras de música instrumental. Cuenta con dos ballets, El amor brujo y El sombrero de tres picos, que se dan a menudo en concierto en sus versiones sinfónicas, y las no menos célebre Noches en los jardines de España y suite para orquesta Homenajes, que se suelen escuchar con menos frecuencia. Las salas de concierto se abren también para el Concierto para claveción y para la interpretación de las Siete canciones populares españolas.
El sombrero de tres picos
Durante su estancia en París, Falla asistió a la creación de varios ballets, uno de ellos La consagración de la primavera de Stravinski por la compañía de los Ballets Rusos y conocía bien a la “troupe” de Diaghilev. Este le había propuesto llevar a la escena las Noches en los jardines de España. Falla había rehusado, pero se había puesto a trabajar en un tema que había encontrado en las obras de Alarcón, El corregidor y la molinera. Su amigo Martínez Sierra sacó de él un mimodrama canto, cuyo estreno tuvo lugar en el Teatro Eslava de Madrid el 7 de abril de 1917 bajo la dirección de Joaquín Turina. Pero como Diaghilev le presionaba para que le compusiera un ballet típicamente español, Falla decidió volver a trabajar la partitura el Corregidor, que aumentó en algunos números después de haber recorrido Andalucía a la búsqueda de temas populares. La nueva obra volvió al título de la obra de Alarcón, que era el tema original, El sombrero de tres picos y fue estrenada triunfalmente en el Teatro Alhambra de Londres por los Ballets Rusos el 22 de julio de 1919. La dirección de orquesta fue de Ernest Ansermet, la coreografía de Leónidas Massine, los decorados y los trajes de Pablo Picasso; la Karsavina y el propio Massine bailaron los papeles principales. La partitura estaba dedicada a Leopoldo Matos.
El cuento, que es una farsa, narra las burlescas desventuras de un viejo corregidor, que es el hombre del sombrero de tres picos, prendado de una bella molinera, a la que hace la corte y ante la que se ridiculiza ante la gran alegría de ella y de su esposo, primero celoso y después cómplice. Al final, los vecinos cogen al infeliz Corregidor y lo mantean como un desarticulado muñeco. Hay que señalar que el tema, con algunas variantes, inspiró la única ópera del músico austriaco Hugo Wolf Der Corregidor. En el ballet de Falla la acción se divide en dos partes, una que transcurre durante la tarde y la otra durante la noche.
| Programa general | Teatro Degollado |
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