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| Programa general | Teatro Degollado |
“Noche Española”
Viernes 12 de mayo, Teatro Degollado
Hora: 20:30 Hrs.
PROGRAMA
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Obertura “Festiva”de Rodolfo Halffter
“Concierto Mudéjar” de Antón García Abril
Intermedio
“Concierto de Aranjuez” de Joaquín Rodrigo
I - Allegro con spirito
II- Adagio
III- Allegro gentile
Choros 10 “Rasga o Coracao” de Heitor Villa – Lobos |
Filarmónica de Jalisco
Fernando Lozano, director invitado
José María Gallardo del Rey, guitarra
Coro del Estado de Jalisco
Víctor Manuel Amaral, director
Filarmónica de Jalisco

Por iniciativa del Maestro José Rolón, en el año de 1915, un grupo de músicos jaliscienses comenzó a ofrecer al público de Guadalajara, audiciones de cámara y sinfónicas, estableciendo el punto de partida para la que , en el futuro, sería la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. Entre 1915-1924, la Orquesta fue manejada por la Sociedad de Conciertos, que funcionaba mediante una mesa directiva, recibiendo apoyo económico de la iniciativa privada y una subvención del Gobierno Estatal; esta fue suspendida en 1923, resultando en la disolución del organismo. Los músicos, sin embargo, siguieron trabajando para impedir que la Orquesta desapareciera, y lograron que el Gobernador José Guadalupe Zuno brindara apoyo económico; debe mencionarse la dedicación que Don Pedro González Peña tuvo para la Orquesta, hasta el 1939.
En febrero de 1942, cuando Guadalajara celebraba el 4º centenario de su fundación, paseaba por la ciudad el Maestro. Leslie Hodge , quien escuchó interpretar varias piezas clásicas a algunos músicos, se les acercó con ánimo de conocerlos y al tiempo los alentó a formar una orquesta. Se le invitó a organizarla y dirigirla. Sus compromisos se lo impedían en ese momento, pero prometió venir una vez concluida la Segunda Guerra. Así la Asociación de Amigos de la Música solicitó al Gobernador Marcelino García Barragán que garantizara la permanencia de la orquesta, en vista del ofrecimiento del Maestro Hodge, quien se convirtió el primer director de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. Este patrocinio se mantuvo hasta 1950, en el que se formó Conciertos Guadalajara A.C., que se encargó de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara con subvenciones económicas de los gobiernos estatal y municipal, así como de la iniciativa privada.
En 1971 la Orquesta Sinfónica de Guadalajara pasó a ser un organismo del Departamento de Bellas Artes del Estado de Jalisco, que desde entonces la manejó artística y económicamente.
Reconocida como una orquesta dúctil y de versatilidad por los directores que trabajaron con ella, la Orquesta Sinfónica de Guadalajara tuvo un promedio de 60 presentaciones al año, entre conciertos, ópera y ballet, dirigida por figuras como Leslie Hodge, Abel Eisemberg, Helmut Goldman, Eduardo Mata, Kenneth Klein, Hugo Jan Huss, Francisco Orozco, Manuel de Elías, José Guadalupe Flores, Guillermo Salvador y Luis Herrera de la Fuente. Participaron como solistas Paul Badura-Skoda, Claudio Arrau, Jörg Demus, Henryk Szeryng, Plácido Domingo, Alfred Brendel, Bernard Flavigny, Jean Pierre Rampal y Narciso Yepez, entre otros.
En 1988 la Orquesta Sinfónica de Guadalajara cambia de nombre, con lo que nace la Filarmónica de Jalisco. La intención era que su utilidad sinfónica se extendiera a todo el Estado. Esta organización ha sido integrada en base a una estricta audición de atrilistas aspirantes, cuya selección garantiza la homogeneidad sonora del rendimiento técnico de sus miembros. Esto nos permite considerar que la Filarmónica de Jalisco pueda afrontar con gallardía y decoro todo tipo de repertorio, incluidas las obras más ambiciosas de los últimos años. Desde Mayo de 2004 el maestro Héctor Guzmán es el nuevo titular de la Filarmónica de Jalisco.
Fernando Lozano
Director de orquesta
El director mexicano Fernando Lozano realizó sus estudios musicales en México, Francia, España, Italia y Holanda. Inició su trayectoria profesional en 1961, y a partir de entonces, ha participado como director de ópera y de las principales orquestas sinfónicas de México, Alemania, Argentina, Austria, Canadá, Checoslovaquia, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Hungría, Polonia, Puerto Rico, Rusia, Lituania, Uruguay y Venezuela.
En 1971 fue nombrado director de la Orquesta de la Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes, puesto que ocupó durante tres años.
En 1978 formó la Orquesta Filarmónica de la ciudad de México, con la que ofreció conciertos en los principales escenarios de México, América del Norte y del Sur, Cuba, Asia y Europa.
En 1987 promovió la formación de Orquesta y Coros Juveniles de México, programa nacional que llegó a integrar más de 100 sinfónicas juveniles. Fue fundador y director artístico de la Orquesta Sinfónica “Carlos Chávez”, de 1990 a 1996.
Fundó y fue director del Festival de Música y Danza de Monterrey, y director artístico y fundador del Festival Internacional de Música de Morelia.
Ha impartido cátedras de dirección de orquesta en el Conservatorio Nacional de Música de México, en la Escuela de Música “Vida y Movimiento” y en la Escuela Nacional de Música de la UNAM (Cátedra “Manuel M. Ponce”). En 1981 recibió en París el Óscar “Georges Auric” de la Academia del Disco Francés, y en 1996 el Orfeo de Oro de “Mighel Garcin”, de la Academia Francesa del Disco Lírico, “a la mejor creación discográfica”, por la primera grabación mundial de la ópera “Ildegonda” de Melesio Morales.
En 1997 fundó la Orquesta Sinfónica “Miguel Hidalgo”, de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, y fue su director artístico durante cuatro años.
Entre sus interpretaciones más importantes se encuentran las obras de los siglos XIX y XX; sin embargo, su repertorio comprende desde la música barroca, hasta la vanguardia de nuestro tiempo.
Fernando Lozano cuenta con una discografía de más de 50 títulos con los sellos DECCA, ORTF, RCA, FORLANE y URTEXT, entre otros.
Entre las más recientes grabaciones destacan la ópera “Anita”, del compositor mexicano Melesio Morales, las Misas de Réquiem de Mozart y de Verdi, la “Misa Guadalupana” de Venus Rey, y el Oratorio Sinfónico “Brindis por un milenio”, de Federico Ibarra.
Actualmente Fernando Lozano es director artístico del Festival Internacional de Música de Morelia “Miguel Bernal Jiménez”.
José María Gallardo del Rey
Guitarra
Hace su debut en Sevilla, su ciudad natal, con nueve años de edad, y desde entonces ha venido cosechando los mayores éxitos de crítica y público en los escenarios de todo el mundo.
Es uno de los pocos solistas que cultivan el género camerístico y que interpretan música más allá del repertorio de la guitarra clásica, extendiendo, desde su amplia perspectiva, los límites del instrumento y de su técnica. Son frecuentes sus colaboraciones artísticas en el Ballet, el Teatro, la Ópera, el Flamenco o el Jazz. Su extensa formación como músico le ha permitido desarrollar las facetas de compositor y director. Ha dirigido, entre otras, la Telleman Chamber Orchestra de Osaka, en el debut de Paco de Lucía con el Concierto de Aranjuez. (Japón, Mayo 1990).
Es autor e intérprete de Alta Definición desde España, película oficial del Pabellón de España en EXPO 92. Fundador y director musical del grupo de cámara La Maestranza, septeto con el que interpreta su propia música
Actúa regularmente con la mezzo soprano Teresa Berganza, transcribiendo, especialmente para ella, una gran variedad de repertorio vocal, incluyendo arias de ópera desde Mozart a Bizet.
Fue invitado a tocar en París junto a Menuhin, Rampal, Ozawa y Elton John, en la gala del 70 aniversario de Rostropovich en Marzo de 1997. Aparece con John Williams en el más prestigioso Festival Internacional de Guitarra de Australia (Darwin, 1995 y 1997).
Por sus cualidades técnicas e interpretativas, ha sido el encargado de realizar los estrenos mundiales de numerosos conciertos para guitarra y orquesta.
Con ocasión del Centenario del Maestro Rodrigo, interpretó sus conciertos para guitarra y orquesta por todo el mundo.
Reconocido en el orbe por sus brillantes interpretaciones y su impecable técnica, el guitarrista Gallardo del Rey está continuamente solicitado para celebrar recitales como solista y para actuar con orquestas. Así ha realizado conciertos por toda Asia con diferentes orquestas, en ciudades como Hong Kong, Singapur, Jakarta, Seúl, Brunei, Kuala Lumpur, Taipei, Bangkok, Manila, Hanoi, Pekín Tianjing. También en Australia, interpretando el estreno absoluto de obras de Sainsbury y de G. Brophy, escritas y dedicadas a Gallardo del Rey.
Ha trabajado con directores de la talla de Frühbeck, Burgos, Ros Marbá, García Asensio, García Navarro, Philippe Entremont, Raymonfd Calcraft, Leo Brouwer, José Ramón Encinar, etc.
En Europa destacan sus conciertos con la Royal Philharmonic Orchestra en Londres; el concierto ofrecido en Bruselas con motivo de la firma del Tratado de Roma; actuaciones en el Teatro de los Champs Elyseés, así como en el Concert House y Ópera de Estocolmo, National Auditorium de Dublín, Koncerthaus de Viena, Auditorium Stravinski de Montreaux, Performance Arts Centre de California, Ópera Cómica de París y el Carnegie Hall de Nueva York.
En España es visitante habitual de escenarios como el Auditorio Nacional de Madrid, Teatro Monumental, Teatro Real, Teatro de la Maestranza y Teatro de la Zarzuela, donde actúa como solista o con orquestas, como en la reciente producción del Ballet Nacional de España del “Concierto de Aranjuez”, en el Teatro de la Zarzuela.
Fue el guitarrista elegido por el recientemente fallecido compositor Fernando Arbex para la creación de las Cadencias del Concierto de Toledo, grabado en Londres con la London Philaharmonic Orchestra.
Su último disco "The Trees Speak", publicado por la Deustche Grammophon, constituye un ejercicio de virtuosismo y la culminación de su carrera profesional.
Para la temporada actual tiene prevista giras por España, Italia, Corea, Tailandia, Japón, China, EEUU, Rusia, Lituania, Bielorrusia, Singapur y Reino Unido.
Críticas
"La guitarra ha sido afortunada por contar con grandes intérpretes. Segovia fue uno y José María Gallardo del Rey es otro".
Guitar International, Londres
"Una impecable ejecución, meticulosa en la articulación, digitación, tono y color.
Todo un músico sensible".
Los Angeles Times
"Es un espléndido instrumentista, con técnica poderosa y sonido grande y redondo. La largura e intensidad de las ovaciones obligan a hablar de éxito enorme".
ABC, Madrid
"José María Gallardo descubre nuevas claves ocultas bajo esta mágica versión del “Concierto de Aranjuez".
El País, Madrid
"José María Gallardo hizo levantarse de sus asientos a 2.000 espectadores japoneses con su interpretación del “Concierto de Aranjuez”, sencillamente sublime".
ABC, Madrid
"Perfecta la actuación de José María Gallardo del Rey, en técnica, estilo y compenetración con Teresa Berganza".
El País, Madrid
"Gallardo del Rey posee una seguridad y confianza en sí mismo, más propia quizás entre violinistas o pianistas que entre los guitarristas. Hizo, literalmente, cantar a la guitarra. Sencillamente, la mejor interpretación del “Concierto de Aranjuez” que he oído".
Classical Guitar, Londres |
Notas al programa
Rodolfo Halffter
Nació el 20 de octubre de 1900 en Madrid y murió el 14 de octubre de 1987, en México. De nacionalidad mexicana y española, Rodolfo Halffter, hermano de Ernesto, fue un compositor prácticamente autodidacto, aunque en 1929 pidió algunos consejos a Falla respecto a sus obras. Por entonces formaba parte del Grupo de los Ocho. En 1934 estuvo en París, y en 1938 condujo a la ORTF en un programa de sus propias composiciones.
Al año siguiente se estableció en la Ciudad de México, adquirió la ciudadanía mexicana y se convirtió en una fuerza principal dentro de la vida musical, trabajando como compositor, como profesor en el Conservatorio Nacional (desde 1940), como fundador y editor del periódico Nuestra Música (1946-53) y como encargado de las Ediciones Mexicanas de Música (desde 1946).
En 1959 fue nombrado secretario del departamento de música del Instituto Nacional de Bellas Artes, y en 1961 se unió al consejo asesor de la Orquesta Sinfónica Nacional. En 1969 fue incorporado como miembro vitalicio a la Academia de Bellas Artes de México, y en 1970 al Instituto de Cultura Hispánica de Madrid. En 1971 fue invitado por el ministerio de educación español, a dirigir el segundo taller de composición “Manuel de Falla” en Granada.
La música de Rodolfo Halffter sigue la tradición de Falla: la base es tonal, a veces enriquecida con inflexiones politonales; el ritmo es asimétrico y variado; el estilo es, sobre todo, claro y amplio. En 1953, en las Tres Hojas de Álbum para piano, comenzó a emplear el serialismo, siendo el primer compositor mexicano en hacerlo. Esto, sin embargo, no alteró la naturaleza esencialmente melódica y favorable de su obra.
Obertura "Festiva" Op. 21
Durante los diez años que separan el estreno del Concierto para violín de la composición de la Obertura Festiva, Halffter retomó el periodismo que ya había ejercido en su juventud, y se hizo cargo de una columna semanal en El Universal Gráfico desde 1945 hasta 1951; también por esa época fue designado director de la revista Nuestra Música, publicación especializada que encabezaban, además de Halffter, Chávez, Moncayo, Galindo, Sandi, Adolfo Salazar y Jesús Bal y Gay. Ese mismo año de 1946 fue nombrado gerente de la recién creada empresa Ediciones Mexicanas de Música, y siguió despeñándose como catedrático del Conservatorio Nacional de Música, puesto que ocupaba desde 1941; ambas actividades le permitieron por igual formar a varias generaciones de músicos mexicanos, e impulsar incansablemente la edición de nuevas obras musicales.
Dedicada a Luis Herrera de la Fuente (1916), uno de los muchos alumnos de composición de Halffter, y estrenada por este director mexicano al frente de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes, la Obertura Festiva Op. 21 fue interpretada por vez primera en la Sala “Manuel M. Ponce”, del Palacio de Bellas Artes, el 25 de mayo de 1953. El éxito obtenido motivó su inclusión en el Primer Festival de Música Latinoamericana, celebrado en Caracas, Venezuela, al año siguiente. En ediciones subsecuentes de dicho festival, la obra de Halffter ocupó un lugar destacado, con el estreno mundial de Música para dos pianos (1966), y la primera audición en Sudamérica de obras como Tres piezas para orquesta de cuerda (1954). Esta última composición, conjuntamente con Tres hojas de álbum (1953), marcó el inicio de una nueva etapa en la evolución del estilo de Halffter; El uso del método dodecafónico, presente en ambas obras, permitió al compositor, según sus propias palabras, “revivificar y actualizar mi lenguaje, (…) la dodecafonía me ha permitido hallar una nueva forma de componer, la cual, no obstante, conserva vivos los rasgos más acusados de mis primeras obras: una línea melódica claramente dibujada, un ritmo incisivo y un voluntario apego a las llamadas formas tradicionales”.
Antón García Abril
Compositor
Nace en Teruel. Su obra sinfónica es muy extensa, abarcando la mayoría de las Formas Musicales: ópera, obras para orquesta, cantatas, conciertos, ( violín, piano, guitarra, violonchelo, flauta, dos pianos), música de cámara, destacándose en esta última sus numerosos ciclos de canciones inspirados en los más prestigiosos poetas españoles.
De 1974 al 2003 ha impartido clases como Catedrático de Composición
y Formas Musicales del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.
Director de la cátedra “Manuel de Falla”, de Cádiz.
Profesor de composición de la Escuela de Altos Estudios Musicales de Galicia.
Profesor de composición de los cursos de verano “Música en Compostela”.
En Marzo del 1982 fue elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes
de San Fernando de Madrid; en Mayo del 1995, correspondiente de la Academia de Nobles y
Bellas Artes de San Luis de Zaragoza, nombrándole en Enero del 2003, por unanimidad, Académico de Honor de dicha Academia; en 1997 correspondiente de la Academia de Bellas Artes Nuestra Señora de las Angustias, de Granada; en 2000 de la Academia Nacional de las Bellas Artes de la República Argentina, y en 2001 correspondiente de la Real Academia de
Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, de Sevilla.
Está en posesión de numerosos galardones y premios:
- Premio del Concurso Internacional de Composición de Siena
- Premio de la Asociación de Escritores y Artistas.
- Premio del Servicio de Educación y Cultura.
- Premio de la IV Semana de Música Religiosa de Cuenca.
- Premio Nacional de Teatro.
- Premio Nacional de Pedagogía e investigación Musical
- Premio “Andres Segovia”.
- Hijo Predilecto de Teruel.
- Medalla de San Jorge.
- Medalla al Mérito Cultural concedida por el Gobierno de Aragón.
- Premio Nacional de Música 1993.
- Premio Fundación Guerrero de Música Española 1993.
- Medalla de Aragonés de Mérito en Arte 1996.
- Premio de la Música 1996, otorgado por la Sociedad General de Autores y Editores y la Asociación de Intérpretes y Ejecutantes.
- 1997, en Zaragoza, nombrado "Hombre del año", por votación popular.
- Premio nacional "Cultura Viva", 1998.
- Medalla de oro de las Bellas Artes, 1998.
- Premio de la Música 1998, otorgado por la Sociedad General de Autores y Editores y la Asociación de Intérpretes y Ejecutantes.
- Premio de la Música 2000, otorgado por la Sociedad General de Autores
y Editores y la Asociación de Intérpretes y Ejecutantes.
- Premio “Orfeón Donostiarra/Universidad País Vasco 2001” a la creación musical.
- Premio de la Música 2002, otorgado por la Sociedad General de Autores
y Editores y la Asociación de Intérpretes y Ejecutantes.
- Premio Aragón 2003.
- En el 2003 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense de Madrid.
- Medalla de oro del Real Conservatorio Superior de Música de (Madrid, 22 de Noviembre de 2004).
- Hijo Adoptivo de Mirambel (Teruel), (22 de Julio de 2005).
- Profesor Honorario del Conservatorio Nacional de Música de Lima.
- Gran Cruz de Alfonso X “El Sabio”.
Joaquín Rodrigo
Nació en Puerto de Sagunto (Valencia) el 22 de noviembre de 1902. Perdió la vista a los tres años. Tomó lecciones con Antich en Valencia, antes de ir a París a trabajar con Paul Dukas en la Schola Cantorum, donde se encontró con Falla, que demostró algún interés por él. Sus primeras obras (Juglares) le valieron un rápido éxito en España.
Volvió a Francia en los años treinta para estudiar musicología con André Pirro y Maurice Enmanuel, y no volvió a España hasta 1939, después de terminada la Guerra Civil. Este mismo año acabó la obra “Concierto de Aranjuez”, para guitarra.
En el mismo género, escribió la suite “Fantasía para un gentil hombre” y el “Concierto andaluz para cuatro guitarras”. Detentor de numerosos títulos y recompensas, es uno de los principales representantes españoles de una especie de neoclasicismo de colores nacionalistas
“Concierto de Aranjuez”, para guitarra y orquesta.
Fue compuesto en 1938-39, al término de su estancia en París, y estrenado el 11 de diciembre de 1940 por Regino Sainz de la Maza. El título confirma la afición de Rodrigo por el pasado histórico español; Aranjuez es una ciudad de Castilla la Nueva, al sur de Madrid, célebre por su palacio, reconstruido en el siglo XVIII.
1.- Allegro con spirito: Comienza la guitarra con unos acordes repetitivos, e inmediatamente es repetido por la cuerda en la orquesta. El efecto de todo el movimiento, sembrado de adornos y recorrido por pasajes virtuosos y escalas, está fundamentado en el colorido y la vitalidad rítmica, compensado una invención temáticamente rudimentaria.
2.- Adagio: Teñido de nostalgia, con un corno inglés que canta un tema típicamente hispanizante sobre los acordes y arpegios de la guitarra, que le repite seguidamente, ornamentándole antes de que cambie a otros pupitres de la orquesta. Una gran cadenza del solista, en la segunda parte del movimiento, antes de que llegue el último tutti, y una tranquila coda.
3.- Allegro gentile: El tema, en la guitarra, tiene algo de canción popular y de marcha, alternando los compases de 2/4 y ¾. Casi todo el movimiento está en staccato. En el centro, un episodio en tresillos en la guitarra sobre trinos de los violines. Estos últimos repiten el tema, mientras que el solista ejecuta recargados arpegios en semicorcheas. Hay otro episodio caracterísitoc que se repite dos veces, en el que las flautas, los oboes y el tambor subrayan la parte del solista con una serie de pulsiones rítmicas.
Heitor Villa-Lobos
Nació en Río de Janeiro el 5 de marzo de 1887. Hijo de padre músico y madre pianista, Heitor Villa-Lobos empezó a estudiar violonchelo desde muy pequeño, más tarde el violas, denominación portuguesa de la guitarra.
Muy pronto se advirtió en él una franca predilección por dos clases de música aparentemente contradictoria: la de J.S Bach (entusiasta del clave bien temperado) y la música caipira de genuina extracción folklórica.
Villa-Lobos llegó a aprender con cierta autoridad diversos aires y ritmos capoerios gracias a su amistad con Ze do Cavaquinho, figura que llegará a ser altamente representativa de los choros cariocas. Ze do Cavaquinho, futuro compañero de Villa-Lobos a lo largo de 45 años de lucha, será más tarde funcionario del Conservatorio Nacional de Canto Orfeónico, organizado y dirigido por Heitor Villa-Lobos.
En 1905, a la edad de 18 años, le asaltó una suerte de fiebre por ver cosas nuevas. Con algún dinero heredado de su padre, recorrió distintos estados de su país: Espíritu Santo, Bahía y Pernambuco. En ellos percibió en todo su esplendor la riqueza folclórica y recogió memorables experiencias respecto de la música en sí, del canto y la entonación e impostación de los cantares populares; de la afinación de los instrumentos primitivos, y de la riqueza de las danzas y los espectáculos de sabor aborigen. Todo ello acrecentó en él aquellas ansias de “lo nacional” que sentía desde su niñez. En una especie de taquigrafía que él mismo inventó, anotó millones de temas de alto valor folklórico, de los que en buena parte se iba a servir años más tarde. Su recopilación de obras de piano, titulada Guía pratico, que publicó muchos años después, reúne una mínima parte de aquel material.
En 1907 se matriculó en la clase de armonía regida por Federico Nascimento en el Instituto Nacional de Músicay y se dedicó a perfeccionar su francés. Continuó con sus viajes al interior del país, siempre con el propósito básico de atesorar experiencias en motivos y técnicas de orientación folclórica. En esta etapa compone dos óperas en un acto, Aglaia y Elisa, que luego transformaría en una sola de cuatro actos. También escribió en esta época diversas obras de cámara para violín y piano, un doble quinteto para instrumentos de arco y varias páginas corales de carácter litúrgico y para voces blancas.
Por este tiempo se dedicó al cuidadoso estudio del Cours de composition musicale de Vincent d´Indy, de cuyos efectos pueden advertirse algunos rastros en sus primeras sinfonías (1916-1917). Asimismo su amistad con Darius Milhaud, entonces agregado cultural de la Embajada de Francia en Brasil, y del secretario privado del Embajador de dicha representación diplomática, el poeta Paul Claudel. También conoció al pianista Arthur Rubinstein, con quien le unirá una amistad fundada en la mutua admiración.
Entre tanto la obra escrita por Villa-Lobos hasta 1923 (la fecha de su gran viaje a París) era copiosa e importante, con títulos tan prestigiosos como su concierto para violín, los tres primeros cuartetos de cuerda, las dos primeras sinfonías, la música para los ballets Amazonas y Uirapurú, un sugestivo trío al que iba a seguir tres más, numerosas obras para piano, como las varias series de A prole y su consecuente Carnaval das criancas brasileiras, y el primero de sus famosos Chôros.
En París permaneció varios años y a esta época pertenecen las obras Chôros Nos. 3, 4, 8 y 10, el Rudepoma, la segunda serie de A prole do bebê, Cinco Serestas, Tres poemas indígenas (para canto y orquesta), Na bahia tem (para coro masculino a cappella), Cantiga de Roda (para coro y orquesta) y el admirable Noneto.
Muchas de sus obras fueron presentadas en la Sala Gaveau, con el concurso de la Orquesta Colonne y la intervención de una gran lista de intérpretes: Arthur Rubinstein, Vera Vanacópulos, Aline van Barentzin, el Art Coral de París dirigido por Robert-Lucien Siohan, y varias figuras más. También en Estados Unidos, Villa-Lobos era conocido y celebrado desde 1944.
Villa-Lobos desarrolló paralelamente una gran labor pedagógica, gracias a él se constituyó el SEMA (Servicio de Educación Musical y Artística de la antigua Municipalidad). También en la Universidad del Distrito Federal fue creado a instancias suyas un Curso de Formación de Profesores de Música, dirigido personalmente por él. Más tarde, dirigió el recién creado Conservatorio Nacional de Canto Orfeónico. Intervino en la función de la Academia Brasileña de Música.
En enero de 1959, Villa-Lobos formó parte del jurado del Concurso Internacional Pau Casals en México, para seguir luego viaje a París, Londres, Italia y España dirigiendo conciertos.
Los Chôros
Esta palabra se usaba desde hace mucho en Brasil para describir “un conjunto instrumental que marchaba a lo largo de las calles, interpretando serenatas durante las horas de la noche”. Villa-Lobos emplea el término según una concepción más erudita, en la cual los chôros, convertidos en género, “representan más bien una forma de comparación en la que se sintetizan diferentes tipos de folclore musical brasileño e indio, teniendo como sus principales elementos, ritmos y melodías de carácter popular”.
Pero en rigor, y valga esto en términos generales para el conjunto de su música, sus Chôros no son un simple aprovechamiento de temas recogidos en sus viajes, destinados a una caracterización que en todo caso no pasaría de ser un recurso ingenioso o un rasgo pintoresco.
Villa-Lobos va más lejos y utiliza esas voces como una suerte de plasma sonoro que hubiera recogido en los ritos, en los ríos, en los pájaros de la selva y hasta en los sentimientos humanos. Villa-Lobos ensayó por primera vez esta forma del chôros en 1920.
El Chôros No.1 (1920) es una pieza breve para guitarra, de ritmo fuertemente sincopado, que procura retratar la peculiar atmósfera de los nocturnos cariocas. El segundo fue compuesto en 1924, estando ya en París, y es un curioso y disonante diálogo para flauta y clarinete. El No.3 (1925) es para coro masculino e instrumentos de viento; el No.4 (1926) para tres trompas y trombón, No.5 (1926) para piano solo, No.6 (1926) cuarteto instrumental: clarinete, trompeta, bombardino y guitarra. El No.7 (1924) es un septeto: flauta, oboe, clarinete, saxofón, fagot, violín y violonchelo, No.8 (1925) para dos pianos y orquesta; No.9 (1929) para orquesta sinfónica, No.10 (1925) para orquesta sinfónica y coro; No.11 (1928) orquesta y reducción optativa para dos pianos, No.12 (1929) para orquesta sinfónica, No.13 (1929) para dos, orquesta y banda, con intervención de diversos instrumentos populares brasileños; No.14 (1928) para orquesta, banda y coro.
En 1928 compuso, además, dos Chôros sin número de orden para violín y violonchelo.
La obra comienza con una larga introducción de la orquesta, en la que van apareciendo los motivos que van a construir la estructura de todo el chôros. Podemos hablar de dos temas principales: uno eminentemente rítmico, y el otro, melódico. Esta introducción consta de tres partes: la primera, animé, una segunda lenta y la tercera vuelve a ser animé.
En la parte lenta resalta una magnífica orquestación con alusiones a la selva amazónica representada en los armónicos de las cuerdas que semejan el canto de los pájaros.
En la cuarta parte del chôros, Villa-Lobos, introduce el coro. Comienza esta parte con el motivo rítmico, en el fagot, unos compases después aparece el motivo melódico en la flauta y el oboe y más tarde los violonchelos y los contrabajos retoman el motivo rítmico basado en semicorcheas en stacatto en contraposición con el tema melódico que aparece en tresillos sincopados.
El coro hace su aparición con el motivo rítmico que aparecía en el fagot en canon a 4 y 5 voces. A este tema se suma el motivo melódico alternándose entre las voces masculinas y femeninas, sin dejar de oírse los dos motivos simultáneamente.
A partir de las improvisaciones, una de la trompeta y otra de la flauta (improvisaciones escritas literalmente por Villa-Lobos), aparece únicamente el motivo melódico en la voz de la contralto, acompañada del coro en stacatto sincopado.
En la coda, el motivo rítmico se vuelve perpetuo y la escritura se hace más densa hasta terminar en un acorde disonante.
Esta obra está escrita para orquesta a dos con piano, arpa y trece variedades de instrumentos de percusión, incluso instrumentos típicos brasileños, como el Xuclho de madera y metal y el Reco-Reco, empleados de manera magistral durante toda la obra.
Consideramos a Villa-Lobos un compositor nacionalista con un lenguaje musical propio, que se ha servido tanto de las corrientes universales como de la tradición, fundiéndolas en un excelente idioma sonoro que lo mismo transmite una idiosincrasia propia de Brasil, como nos transforma al lenguaje más actual y rico del panorama musical universal.
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