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Orquesta
Sinaloa de las Artes
Mayo 17, Plaza Fundadores
Programa
| Huapango |
J.P. Moncayo David Miller (arreglo) |
| Polonaise de la Opera Eugene Onegin |
P.I. Tchaikovsky |
| Asturias |
Albeniz |
| Danza Ritual del Fuego |
M. De Falla |
| Jarabe |
E. Gamboa |
| Intermedio |
| Ragtime Dance, y Anfitrion |
S. Joplin |
| Danza del Suite Camila |
A. Govea |
| Adios Nonino |
A. Piazzola |
Gordon Cambell
Director
Director
de la Orquesta Sinaloa de las Artes, que en un corto tiempo, a través
de conciertos audaces, innovadores y variados, con músicos
de gran calidad, ha ganado la simpatía del público
sinaloense y ha inyectado una nueva dimensión en la vida
cultural de todo el Estado. Fue director de la Orquesta Sinfónica
de Aguascalientes (OSA), desde el año de 1993-2000; a la
fecha es Director Emérito de la misma.
Como director de la OSA promovió, bajo el diseño
de programas innovadores, la generación de nuevos públicos,
mediante repertorios que integraban no solamente la música
clásica, sino también otros géneros musicales,
que van desde mariachi y el danzón, hasta los Beatles. Promocionó
programas de conciertos didácticos, despertando la sensibilización
a la música por parte de nuevos espectadores.
Participó en diversos programas de radio y televisión,
donde destaca la transmisión diaria del programa radiofónico
Desde el atril; actualmente se transmiten por radio y televisión
los conciertos de la OSA.
Es organizador y fundador del Patronato de la OSA y del Coro del
Instituto Cultural de Aguascalientes.
Ha grabado los siguientes discos: Adagios y Calmada, 1995; Música
de Mario Kuri Aldana, 1997; Sinfónica, 2000.
Ha sido director invitado en casi todas las orquestas mexicanas,
así como de la Orquesta de Asunción, Paraguay, y la
de Montevideo, Uruguay.
Actualmente realiza en Sinaloa un programa de conciertos didácticos
con siete grupos de música de cámara de la Orquesta
Sinaloa de las Artes, con la finalidad de promover la formación
de nuevos públicos en todos los municipios y comunidades
de ese Estado.
Olena Bogaychuk
Violín
Nacida en Novosibirsk, Rusia. A los siete años inició
sus estudios de violín y piano con Victoria Nikitina, tocando
por primera vez como solista a los 10, con la Orquesta Sinfónica
del Lejano Oriente (Jabarovsk).
Hizo su bachillerato en Moscú y posteriormente estudió
en el Conservatorio de su ciudad natal. Estudió con los maestros
Matovy Liberman y Alexander Paulov. Como solista trabajó
en la Filarmónica de Odessa y en el Ensamble de Música
Moderna, realizando giras por varios países de Europa. Participó
como solista en festivales de música moderna.
En 1999 fue invitada como asistente de concertino de la Orquesta
Sinfónica de Aguascalientes, por el Mtro. Campbell . En 2001
fue finalista del concurso de solistas del Texas Music Festival,
en Houston, y ese mismo año tocó con la Orquesta de
Minería de México. Actualmente es concertino en la
Orquesta Sinaloa de las Artes
Notas al programa
Giacchino Rossini
Nació en Pesaro, el 29 de febrero de 1972, y murió
en París el 13 de noviembre de 1868. Escribió sus
primeras sonatas a cuatro a los 12 años. A los 18, “La
Cambiale di matrimonio” le abre las puertas de los principales
teatros de Italia del Norte. Tres años más tarde,
una ópera seria, “Tancredo”, y una ópera
bufa, “La italiana en Argel”, le llevan a la gloria.
Empresario, director de orquesta, se impone rápidamente y
con autoridad, como el compositor más original del primer
Romanticismo italiano. “De Otelo” 1816, al célebre
“Barbero de Sevilla” 1816, “Moisés”
1818, a la desconocida y sublime “La dama del lago”
1819, Rossini no cesa de innovar, rompiendo definitivamente con
los procedimientos que habían servido para hacer la gloria
de sus predecesores, Cimarosa, Paissiello...
Después de haber aceptado las proposiciones de Carlos X,
se estableció en París y ocupó las funciones
de inspector de canto y después de codirector del Teatro
italiano. Es la “Opera de París” donde dará
en 1829 su última obra lírica, “Guillermo Tell”,
preludio a un silencio que durará hasta su muerte y que sólo
romperá con algunas composiciones religiosas o de salón.
Durante mucho tiempo, no se ha visto en Rossini más que al
compositor de óperas bufas. Los trabajos del musicólogo
Alberto Zedda y de la fundación Rossini de Pesaro han restablecido
felizmente su obra en justa perspectiva. Construidas por lo general
bajo la forma sonata, sus oberturas -además de las melodías
que hicieron de ellas un éxito- revelan un orquestador de
una habilidad diabólica que exalta hasta el máximo
grado la música pura.
Sinfonías número 45, en fa sostenido menor,
“Los Adioses” de Haydn
Esta
sinfonía es a la vez una de las mayores y más célebre
de Haydn. Su celebridad es debida sobre todo a su estructura en
cinco movimientos (hay un segundo adagio que se encadena al final),
obligada por las circunstancias de su composición. Con su
adagio terminal -durante el cual los instrumentistas, salvo dos
violines, se van uno tras otro-, Haydn quiso llamar la atención
de su príncipe por la impaciencia que sentía sus músicos
(cuyas familias tenían prohibida la estancia en Eszterhaza)
por terminar una temporada que no parecía acabar nunca. Esta
historia es sin duda verdadera, pero otras tan verdaderas (o tan
poco versímiles), circularon rápidamente; según
ellas Haydn era quien deseaba partir, o manifestar su descontento
ante sus turbulentos subordinados, o protestar contra la decisión
del príncipe por despedir, por razones financieras, una parte
de su capilla musical. La denominación de Sinfonía
de “Los Adioses” no existe, de todas formas, en una
las primeras ediciones de la obra, que apareció en París
en 1775.
Lo que sí es seguro es que Haydn ejecutó esta obra
por vez primera en Eszterhaza a finales de 1772. El 22 de octubre
de este año, en efecto, se envió a los príncipes
una factura para pagar la compra de “dos accesorios para hacer
descender (los instrumentos) un semitono”. Estos accesorios
estaban destinados seguramente a hacer sonatas en fa sostenido con
las trompas en sol, y a que las que estaban en do pudieran dar el
si, haciendo así posible la ejecución de las sinfonías
45 y 46, escritas en estas respectivas tonalidades (poco habituales)
de fa sostenido menor y de si mayor. “La sinfonía número
45” de Haydn es incluso la única escrita de fa sostenido
menor de las quince mil escritas en el siglo XVIII.
Las Cuatro Estaciones de Vivaldi
Los
cuatro conciertos que forman Las Cuatro Estaciones están
respectivamente en mi mayor ( La Primavera, R. 269), en sol menor
(El Verano, R. 315), en fa mayor (El Otoño, R. 293) y en
fa menor (El Invierno, R. 297) y adoptan todos la estructura tripartita
vivo-lento-vivo, más neta en la Primavera y en El Otoño
que en El Verano y El Invierno. Es un prefacio, Vivaldi dice que
largo tiempo antes de su aparición el conde Morzin se había
dignado a escuchar Las Cuatro Estaciones con tolerancia.
Rápidamente, La Primavera se puso especialmente de moda.
En 1728, el Concierto Espiritual la había programado ya tres
veces. En 1730, a Marly, Luis XV pidió que se la interpretaran.
En 1765, después de la muerte de Vivaldi y cuando ya había
caído en el olvido, Correte realizó un motete para
gran coro titulado “Laudate Dominum”, y en 1775 Jean-
Jacques Rousseau realizó una transcripción para flauta
sola.
Vivaldi supo conciliar los datos descriptivos de la obra con las
puras exigencias del músico inventor del concierto clásico.
En la edición, cada estación va precedida de un soneto
explicativo en italiano que nos remite a las partes correspondientes
de la música. A veces se superponen dos textos. En el movimiento
lento de La Primavera, por ejemplo, la parte del violín evoca
en un momento dado “al pastor dormido”, y la de la viola
al “perro que ladra” En los movimientos vivos, los detalles
pintorescos corresponden a una sucesión de episodios distintos,
separados por el retorno periódico de un tema principal confiado
a la mesa de la orquesta y que expresa el matiz dominante de la
pieza (despreocupada alegría de La Primavera, languidez abrumadora
de El Verano, danzas para festejar la recolección de El Otoño,
temblores de frío de El Invierno), mientras que en los movimientos
lentos estos detalles reflejan la simultaneidad de diversos acontecimientos
sonoros.
Para alcanzar sus fines, Vivaldi utiliza en Las Cuatro Estaciones
los instrumentos de cuerda, con dosis de invención y de ingenio
sin limites. Enérgicos unísonos traducen los relámpagos
y la trompeta del primer movimiento de La Primavera (estrofa central
ya evocada), la tormenta y el granizo del último de El Verano.
Hay que señalar los efectos de ligereza obtenido por los
instrumentos en el agudo (pájaros en La Primavera) o por
la supresión de los bajos (Largo de La Primavera); los efectos
de espera o de aireación producidos al reducir el acompañamiento
a una única nota tenida o a un sencillo contracanto de los
bajos (canto del cuclillo al comienzo de El Verano, o el caminar
por encima del hielo en el último movimiento de El Invierno);
los efectos de medias tintas debidos al empleo de las sordinas (
sueño después de la bebida en el Adagio molto de El
Otoño); los efectos de las cuerdas rascadas (velada junto
al fuego en el largo de El Invierno), llegando la música
a proponer más concretamente una plácida melodía
del violín (horas tranquilas junto al fuego) y un acompañamiento
realista en pizzicato (la lluvia que cae al exterior). Hay que señalar
también las investigaciones armónicas. En el adagio
molto de El Otoño (dulzura del sueño después
de abundantes libaciones), el continuo que sólo desgrana
las notas de los acordes tenidos por la orquesta; no hay “melodía”
y la partida que caza que sigue (final, allegro) desconcierta por
sus cromatismo. En cuanto a la “escena del frío”
del comienzo de El Invierno, como en la de El rey Arturo, de Purcell,
se trata realmente de una verdadera pieza de antología. Al
escuchar Las Cuatro Estaciones, se impone la verdad de la pintura,
pero es la belleza de los sonidos la que nos emociona.
Orquesta Sinaloa de las
Artes

Director
Gordon Cambell
Violines I
Olena Bogaychuk
Nina Farvashchuk
Gennadi Kobylyanskyy
Olga Farvarshchuk
Violines II
Alexander Alexeev
Vyacheslav Rynkevich
Mónica Osuna
Violas
Valentín Nestorov
Inessa Galstyan
Radio Apostolv
Violoncellos
Elena Befani
Evganiya Kobylyanska
Ana Nayanova
Contrabajo
Mikhail Magaev
Maderas
Pavel Magaev
Plamen Petkov
Mireya Pérez
Jacob De Vries
Katherine E. Jones
Metales
Jason Wright
Erin M. Bueno de Mesquita
Kurt Gorman
David Miller
Percusiones
Jorge Barreda
Piano
Aigul Kulova
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de La Otra Alternativa | Programación
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