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LAS OCHO ESTACIONES EN EL
FESTIVAL CULTURAL DE MAYO CON:

LES VIOLONS DU ROY

Martes 15, Teatro Degollado, 20: 30 h, $90 - $150
Miércoles 16,
Teatro Rosas Moreno - Lagos de Moreno, 20:00 h, Entrada libre
Viernes 18,
Teatro Vallarta, Puerto Vallarta, 20:00 h, $150


©Camirand Photo

Bernard Labadie, director artístico y musical
Eric Paetkau, director invitado

Solistas :
Nicole Trotier, violín
Michelle Seto, violín
Véronique Vychytil, violín
Noëlla Bouchard, violín
Pascale Giguère, violín

In English

Programa:
Las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi (1678-1741)

La Primavera
Allegro/ Largo/ Allegro
Solista: Nicole Trotier, violín
[12 min]

El Verano
Allegro non molto-Allegro / Adagio-Presto-Adagio / Presto
Solista: Michelle Seto, violín
[11 min]

El Otoño
Allegro/ Adagio molto / Allegro
Solista: Véronique Vychytil, violín
[11 min]

El Invierno
Allegro non molto/ Largo/ Allegro
Solista: Noëlla Bouchard, violín
[12 min]

Intermedio

Las Cuatro Estaciones de Astor Piazzolla (1921-1992)
Solista: Pascale Giguère, violín

Primavera Porteña
Allegro / Largo/ Allegro
[5 min]

Verano Porteño
Allegro non molto/ Adagio / Presto
[6 min]

Otoño Porteño
Allegro/Adagio molto/Allegro
[7 min]

Invierno
Allegro non molto/Largo/Allegro
[6 min]

Lugar: Teatro Degollado
Hora: 20:30 h

Les Violons Du Roy


La orquesta de cámara Les Violons Du Roy (Los violínes Del Rey) toma su nombre de la famosa orquesta de cuerdas de la corte de los Reyes franceses. El núcleo del grupo está integrado por quince intérpretes seleccionados por el director Bernard Labadie en 1984 especializados en el vasto repertorio de música para orquesta de cámara interpretada al estilo de cada época. Aunque el ensamble ejecuta sus obras en instrumentos modernos, su enfoque a las obras de los periodos Barroco y Clásico refleja una fuerte influencia de la investigación actual sobre la manera de interpretar del siglo XVII y principios del XVIII. Les Violons Du Roy utilizan copias de arcos de la época en sus conciertos. La orquesta ha sido ampliamente aclamada por la excepcional energía, brillantez y vitalidad de sus presentaciones. En temporadas recientes, bajo la conducción del primer director invitado Jean-Marie Zeitouni, empezaron a explorar con mayor profundidad el repertorio de los siglos XIX y XX.

Les Violons du Roy, en el corazón de la escena musical de la Ciudad de Québec, son músicos residentes para el Palais Montcalm desde 2007. La orquesta es bien conocida en Canadá por los numerosos conciertos y grabaciones difundidos por la Société Radio-Canada y CBC, a más de presentarse regularmente en festivales de música. En 1988 se presentaron por primera vez en Europa y a partir de entonces han ofrecido docenas de conciertos en Francia, Alemania, Inglaterra, España y los Países Bajos con solistas reconocidos internacionalmente que incluyen a Magdalena Kožená, David Daniels y Vivica Genaux. Se les ha invitado en dos ocasiones a tocar en el Concertgebow de Ámsterdam. Para Noviembre de 2011 se programó un nuevo tour europeo con Alexandre Tahraud.

Desde su primer concierto en 1995 en Washington, Les Violons Du Roy han ampliado su red de conciertos en los Estados Unidos. En la actualidad se presentan regularmente en Nueva York, Chicago y Los Ángeles. Con frecuencia se escucha a la orquesta a través de la NPR en los Estados Unidos. Su representante es la agencia Opus 3 Artists. Recientemente interpretaron de manera extraordinaria El Mesías de Händel y El Oratorio de Navidad de Bach, con un elenco sobresaliente de artistas: Rosemary Joshua, David Daniels, Jan Kobow, Andrew Foster-Williams y Joshua Hopkins en parte de un tour por los Estados Unidos que llevó a la orquesta y coro al Carnegie Hall en Nueva York y al Walt Disney Concert Hall en Los Ángeles. Su actuación recibió críticas muy favorables, en especial del New York Times y de Los Angeles Times.

Las veintidós grabaciones hechas por Les Violons Du Roy han sido aclamadas por los críticos y se les otorgaron varias distinciones y premios a nivel nacional e internacional. De los doce CD lanzados por Dorian, dos merecieron Premios Juno (Apollo e Dafne, de Händel y El Réquiem de Mozart). La asociación con ATMA, etiqueta de Québec, ha producido seis CDs desde 2004, incluyendo la Música Acuática grabada en vivo en el Raoul-Jobin Hall en el nuevo Palais Montcalm que les otorgó un Premio Félix en 2008. Durante el otoño de 2006, la primera colaboración del grupo con la compañía internacional Virgin Classics produjo un CD de arias para cantatas de Händel y Hasse con la mezzo-soprano norteamericana Vivica Genauxen. Piazzolla, dirigido por Jean-Marie Zeitouni, ganó un Premio Juno en 2006 y Las Iluminaciones de Britten con la soprano Karina Gauviny, también dirigida por Jean-Marie Zeitouni, apareció en el verano de 2010. El CD Bonbons, también bajo ATMA, salió en el otoño de 2010. En 2011 lanzaron otros dos CDs con Virgin Classics presentando los conciertos CPE para violonchelo de Bach con el chelista noruego Truls Mørk y los conciertos para teclado de J.S. Bach con el pianista Alexandre Tharaud. La grabación más reciente para la etiqueta Naïve presenta arias de Mozart, Haydn, Gluck y Graun con la contralto Marie-Nicole Lemieux. La orquesta Les Violons Du Roy es miembro orgulloso de Orchestras Canada, asociación nacional que representa a las orquestas de ese país.

 

Eric Paetkau, director invitado

Eric Paetkau es director musical y fundador de una orquesta de cámara de 27 elementos asentado en Toronto, a la vez que director residente de Les Violons du Roy. También ha ocupado el puesto de director asistente de ópera y estudios orquestales en la Universidad de Kentucky, así como director suplente de la Lexington Philharmonic.

Desde que empezó a trabajar con Les Violons du Roy en 2009, el señor Paetkau ha estado programando y dirigiendo el repertorio romántico y contemporáneo del siglo 20, así como una buena parte de música clásica y barroca. Ha colaborado entre otros, con Catherine Perrin, Charlotte Corwin, Denis Plante, and Pascale Giguère, solistas, y dirigido a la orquesta innumerables veces en sus tours, recientemente por Ontario, Nueva Brunswick y toda la provincia de Québec. Además, ha presentado conciertos en el hogar del conjunto, Palais Montcalm, en la Ciudad de Québec. También ha dirigido en múltiples festivales, incluyendo el Festival Elora, el Ottawa Music and Beyond Festival y el Grand River Baroque Festival.

Los próximos conciertos de Paetkau para la estación 20112012 incluyen su debut con la Kitchener-Waterloo Symphony, una aparición con la famosa contralto canadiense Marie-Nicole Lemieux, así como una serie de conciertos que presentan L'Estro Armonico de Vivaldi con Les Violons du Roy.

Como violista, Paetkau fue miembro de la Nuremberg Symphony en Alemania y se ha presentado con la Toronto Symphony, Les Violons du Roy, la Compañía Canadiense de Ópera, el Ballet Nacional y Tafelmusik.

Eric Paetkau recibió su primera preparación musical en Canadá con Lorand Fenyves; posteriormente estudió con Steven Dann. Siguió sus estudios con James Dunham en el Conservatorio de Nueva Inglaterra y con Hariolf Schlichtig at the Hochschule für Musik de Munich, Alemania. También estudió dirección de orquestas con Jac van Steen en los Países Bajos y con Kenneth Kiesler en los Estados Unidos.

Les Violons du Roy

Nicole Trotier, violín
Michelle Seto, violín
Maud Langlois, violín
Noëlla Bouchard, violín
Pascale Giguère, violín
Geneviève Beaudry, violín
Angélique Duguay, violín
Annie Morrier alto,
Jean-Louis Blouin, alto
Raphaël Dubé, viloncello
Raphaël McNabney, contrabajo
Richard Paré, clavecin
Michel Robitaille, director de producción
Fanie Bourgault, adjunto de producción
Benoît Loiselle, violoncello
Véronique Vychytil, violín
Marieve Bock, violoncello
Annie Guénette, violín
Erik Paetkau, airector de la orquesta
Karen Moffat, Alto

Las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi

Los cuatro conciertos que forman Las Cuatro Estaciones están respectivamente en Mi mayor ( La Primavera, R. 269), en Sol menor (El Verano, R. 315), en Fa mayor (El Otoño, R. 293) y en Fa menor (El Invierno, R. 297) y adoptan todos la estructura tripartita vivo-lento-vivo, más neta en la Primavera y en El Otoño que en El Verano y El Invierno. En un prefacio, Vivaldi dice que largo tiempo antes de su aparición, el conde Morzin se había dignado a escuchar Las Cuatro Estaciones con tolerancia.

Rápidamente, La Primavera se puso especialmente de moda. En 1728, el Concierto Espiritual la había programado ya tres veces. En 1730, a Marly, Luis XV pidió que se la interpretaran. En 1765, después de la muerte de Vivaldi y cuando ya había caído en el olvido, Correte realizó un motete para gran coro titulado “Laudate Dominum”, y en 1775 Jean- Jacques Rousseau realizó una transcripción para flauta sola.

Vivaldi supo conciliar los datos descriptivos de la obra con las puras exigencias del músico inventor del concierto clásico. En la edición, cada estación va precedida de un soneto explicativo en italiano que nos remite a las partes correspondientes de la música. A veces se superponen dos textos. En el movimiento lento de La Primavera, por ejemplo, la parte del violín evoca en un momento dado “al pastor dormido”, y la de la viola al “perro que ladra”. En los movimientos vivos, los detalles pintorescos corresponden a una sucesión de episodios distintos, separados por el retorno periódico de un tema principal confiado a la mesa de la orquesta y que expresa el matiz dominante de la pieza (despreocupada alegría de La Primavera, languidez abrumadora de El Verano, danzas para festejar la recolección de El Otoño, temblores de frío de El Invierno), mientras que en los movimientos lentos estos detalles reflejan la simultaneidad de diversos acontecimientos sonoros.

Para alcanzar sus fines, Vivaldi utiliza en Las Cuatro Estaciones los instrumentos de cuerda, con dosis de invención y de ingenio sin límites. Enérgicos unísonos traducen los relámpagos y la trompeta del primer movimiento de La Primavera (estrofa central ya evocada), la tormenta y el granizo del último de El Verano. Hay que señalar los efectos de ligereza obtenido por los instrumentos en el agudo (pájaros en La Primavera) o por la supresión de los bajos (Largo de La Primavera); los efectos de espera o de aireación producidos al reducir el acompañamiento a una única nota tenida, o a un sencillo contracanto de los bajos (canto del cuclillo al comienzo de El Verano, o el caminar por encima del hielo en el último movimiento de El Invierno); los efectos de medias tintas debidos al empleo de las sordinas ( sueño después de la bebida en el Adagio molto de El Otoño); los efectos de las cuerdas rascadas (velada junto al fuego en el largo de El Invierno), llegando la música a proponer más concretamente una plácida melodía del violín (horas tranquilas junto al fuego) y un acompañamiento realista en pizzicato (la lluvia que cae al exterior). Hay que señalar también las investigaciones armónicas.

En el adagio molto de El Otoño (dulzura del sueño después de abundantes libaciones), el continuo que sólo desgrana las notas de los acordes tenidos por la orquesta; no hay “melodía”, y la partida que caza que sigue (final, allegro) desconcierta por sus cromatismo. En cuanto a la “escena del frío” del comienzo de El Invierno, como en la de El rey Arturo, de Purcell, se trata realmente de una verdadera pieza de antología. Al escuchar Las Cuatro Estaciones, se impone la verdad de la pintura, pero es la belleza de los sonidos la que nos emociona.

Astor Piazolla, compositor

La música de Astor Piazzolla es sin dudas una de las mayores expresiones artísticas que la Argentina ya dio al mundo. Incorporando al tango un poco de jazz y un poco de música clásica, Piazzolla alcanzó un resultado formidable y a la vez innovador, sofisticando ese ritmo porteño y revolucionando sus conceptos.

Astor Pantaleón Piazzolla, nacido el 11 de marzo de 1921 en la ciudad de Mar del Plata, pasó la infancia entre Buenos Aires y Nueva York, más en la segunda ciudad que en la primera. Empezó a estudiar música a los 9 años en los Estados Unidos, dando continuidad en Buenos Aires y en Europa. En 1935 tuvo un encuentro casi místico con Carlos Gardel, al participar como extra en el filme El Día que me Quieras.

Su carrera comienza verdaderamente al participar como bandeonista en la orquesta de Aníbal Troilo. En 1952 gana una beca del gobierno francés para estudiar con Nadia Boulanger, quien lo incentivó a seguir su propio estilo. En 1955 Astor vuelve a casa y forma el Octeto Buenos Aires. Su seleccionado de músicos en una experiencia similar a la jazzística norteamericana de Gerry Mulligan termina por delinear arreglos atrevidos y timbres poco habituales para el tango, como la introducción de la guitarra eléctrica.

La presencia de Astor generó de entrada resquemores, envidia y admiración entre la comunidad tanguera. En los años 60 Piazzolla debió salir a defender a golpes de puño su música, avasallada por las fuertes críticas. La controversia iba a propósito de si su música era tango o no, a tal punto que Astor tuvo que llamarla "música contemporánea de la ciudad de Buenos Aires". Pero no era sólo eso: Astor provocaba a todos con su vestimenta informal, con su pose para tocar el bandoneón (actuaba de pie, frente a la tradición de ceñirse al fueye sentado) y con sus declaraciones que sonaban a reto.

La formación de la primera parte de los 60 fue, básicamente, el quinteto. Su público estuvo integrado por universitarios, jóvenes, y el sector intelectual, si bien estaba lejos de ser masivo. Astor ya tenía fama de duro y bravo, de peleador, estaba en pleno período creativo y se rodeó de los mejores músicos.

Con Adiós Nonino, Decarísimo y Muerte de un Ángel comenzó a elaborar un camino de éxito, que tendría picos en su concierto en el Philarmonic Hall de Nueva York y en la musicalización de poemas de Jorge Luis Borges.

En sus últimos años, Piazzolla prefirió presentarse en conciertos como solista, acompañado por una orquesta sinfónica, con alguna que otra presentación con su quinteto. Es así que recorrió el mundo y fue ampliando la magnitud de su público en cada continente, por el bien y la gloria de la música de Buenos Aires.

Astor Piazzolla falleció en Buenos Aires el 4 de julio de 1992, pero dejó como legado su inestimable obra que abarca unos cincuenta discos y la enorme influencia de su estilo.

En realidad, la producción cultural sobre Piazzolla parece no tener fin: se esparce al cine y al teatro, es constantemente reeditada por las discográficas y cobra vida en la Fundación Piazzolla, liderada por su viuda, Laura Escalada.

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