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Viernes 14
Inauguración de la exposición
Marcos Raya (México)
Volando a ciegas hacia el mundo imaginario de Marcos Raya
Pintura, Instalación, Mixed Media, Collage, Fotografía
Edward Maldonado, curador
Del 14 de Mayo al 30 de Junio
Hora: 20:30 hrs.
Lugar: Instituto Cultural Cabañas
Marcos Raya
Este muralista -aunque él mismo no se considera tal- cuya obra es reconocida, en parte, gracias a los murales que ha realizado en distintas calles de los barrios mexicanos, especialmente en Pilsen, recibió a Nuevo Siglo en su estudio-galería (2201 S. Halsted), para platicar sobre arte y otras cosas más.

Llegó a los 15 años de su natal Irapuato, para instalarse en el barrio Italiano (Taylor Street) en el cual nunca se “acopló”, ya que sólo resistió tres años para establecerse definitivamente en el barrio de Pilsen. Nos dice que “la calle 18th, era el trampolín de los mexicanos, ahí me quedé y empecé a estudiar mi secundaria”.
Sin duda, su obra refleja la vida de la comunidad mexicana inmigrante, “en mí arte influyó mucho el que haya estado ‘metido’ en un barrio casi subterráneo, que era el barrio de Pilsen, yo caminaba por las calles de la 18th, yo saqué mis ideas más de allí, que de la academia, lo que me inspiró fue la vida de la calle, las fábricas, las cantinas, los hospitales”.
Ese conocimiento del vecindario, está reflejado en las calles que usó como lienzo para sus obras. “Nunca me he considerado muralista, yo pinté murales porque pensé que era una buena manera de expresar mi desacuerdo de cómo está el mundo, que también influyó en mí el muralismo mexicano”.
En el Museo Nacional de Bellas Artes Mexicanas, establecido pocos años después en las mismas calles que inspiraron al artista, esta su obra titulada “Los hijos de la mala vida”, la cual él mismo describe como “un grupo de personas perdidas por el barrio en un alcoholismo tremendo que existía y eso era una realidad”.
Mientras que en otro museo el de Chicago, el de Arte Contemporáneo, se puede observar en una “instalación” de 20 piezas titulada la “Enfermera nocturna”, que, según Raya “es un autorretrato, unido con algo colectivo, donde trato de poetizar la atmósfera de un hospital y es una instalación con objetos”.
El artista guanajuatense, fue pionero en hacer este tipo de obras utilizando material mixto, objetos encontrados y existen distintas obras de instalación muy importantes para él entre ellas, “Postreumatic disorder” el cual está dedicado a su madre. “Mi mama trabajó toda su vida en una fábrica, la pinto como un obrero robotizado”.
A la edad de 20 años recibe una beca para estudiar arte en Massachussets durante dos años, lo que no pudo concluir por que se inició la guerra de Vietnam y se rehusó a ir al frente de batalla por lo que tuvo que irse a México (1968) donde le tocó vivir la experiencia del movimiento estudiantil de los disturbios universitarios en la Ciudad de México.

Sin embargo, regresa en 1970, al barrio del Pilsen, “un barrio olvidado, pobre, obrero; un barrio con falta de centros sociales”, así lo describe. Su primer mural lo pintó en 1972, en la calle 18th y May, al aire libre, “después de allí, siguieron varios; estaba muy preocupado en aquel tiempo, sobre las dictaduras que Estados Unidos estaba creando en todo el mundo y mis murales eran en contra de esas dictaduras, como el que hice en la 18Th y Western, dedicado a la gente victoriosa de Nicaragua y a los sandinistas. Las dictaduras se sufrieron en muchos países de Latinoamérica”
“El muralismo -continúa- fue un movimiento verdaderamente colectivo y estaba ligado a las luchas populares, empieza en Chicago y se extiende a nivel mundial. En aquel entonces estaba el artista ligado con los activistas comunitarios, por nombrar algunos Rudy Lozano, Carlos Arango; hasta el mismo Danny Solís, eran parte del movimiento político de aquel tiempo, había varios grupos y el barrio necesitaba mucho. Yo estaba inmerso como artista y trataba de utilizar la vía para concientizar a la gente para que sobresaliera, humanizar el barrio”.
“Pasé mi juventud en las ondas comunitarias desde mis 20’s, 30’s y mis 40’s. La diferencia fue que mi posición siempre fue como artista voluntario y, la verdad, yo nunca me imagine que iba a vivir de eso y estuvo bien porque me ‘safé’ para dedicarme completamente a lo que era lo mío, ‘zafarme’ de los programas comunitarios que, por cierto, te dan puras migajas y terminas como muralista comunitario; en realidad no eres nadie, no hay posibilidades de trascender, quedas como un politólogo de barrio”.
“Solo fue parte de una juventud sumamente idealista porque nunca se me pagó ni un centavo por mis murales, mi pago era continuar con la búsqueda total una manera de expresar los sentimientos de esa época. Estoy al revés: yo me la pasé de fiesta toda mi juventud y ahora estoy trabajando de viejo”.
Entre sus murales también se encuentran los que realizó en el interior y en fachada de Casa Aztlán (1831 S. Recine) a lo largo de 10 años, tiempo que vivió en el inmueble de la misma institución.
Después de innumerables obras, dice continuar en la búsqueda de la originalidad: “es un mundo de ideas, más que nada, es como un escritor que busca la originalidad, no es nada fácil, cualquiera puede pintar, para mí el arte es un mundo de ideas las cuales estudio, las pienso, me las imagino, las saco de mis lecturas, siento que mi trabajo es original porque es una fusión de lo mexicano y lo americano, además de los avances de la tecnología”.
Marcos Raya, nos platica que desde niño tuvo una imaginación muy inventiva ya que su padre era también artista, la única diferencia –dice- era que su papá tenía que mantener a cinco y no pudo hacer lo que él. “Cuando fui a la escuela del Instituto de Arte por primera vez, me llevó mi maestro de secundaria, por eso es bueno sacar a los niños del barrio y llevarlos a donde está la cultura. Yo tuve la oportunidad de ir a Massachussets y a Nueva York varias veces, por lo que era un muchacho con mucho cargamento de conocimiento. Vuelvo a la ciudad dinámica de Chicago, de ahí experimenté con la pintura mural para el barrio”.
El artista, quien tiene obras exhibiéndose en diferentes museos y galerías del mundo, agrega que “una de las dificultades es cuando el artista joven está tratando de identificarse y pasa uno por muchas cosas; fui a la academia Wildsor Mountain School Lenox en Massachussets, empecé a leer bastante, leer un libro es parte del proceso de pintar un cuadro, visitar los museos, fui a la exhibición del movimiento surrealista de todo los tiempos en el Museo de Arte Moderno en Nueva York y salí diferente, con una visión más progresista sobre el arte”.
Hablando de tendencias, señala que en su obra no hay una influencia específica, “hay varias tendencias que se reflejan en mi obra como el surrealismo, el muralismo mexicano, la literatura surrealista, los filósofos franceses de los 80’s que hablan de la tecnología y de la filosofía, esto último ha sido muy importante para mi trabajo”. Nos habla de uno en específico en el que está trabajando, donde habla “de la dualidad, mientras que rescato algunos conceptos de pintores modernos, los postmodernos, los muertos, los vivos, uno es automáticamente influenciado por todo”.
A pesar de que la mayoría de los museos de Chicago tienen su obra, al igual que muchos coleccionistas (la mayoría de ellos judíos y anglosajones) en México no conocen su arte. “Mis obras no son comerciales, no están en tiendas o en exposiciones para ventas. Los coleccionistas que saben de mi, vienen aquí. Ahora va a salir mi obra para México, ya que en septiembre vienen por obra para la apertura de la exposición de Guadalajara, esta sería la primera vez, que yo exhibo mi arte en México”.
La obra de este artista de Pilsen también puede ser apreciada ampliamente en las páginas de su libro “El fetichismo de la imaginación” en el cual habla de su trabajo desde 1966 hasta los días en que editó el libro, (2004 con un tiraje de 2 mil 500). “Este libro es un legado para la juventud que ahora está soñando con ser artista, les dejo plasmado los años de perro, que viví en los 70’s y 80’s, cuando era un joven con sueños de ser artista en un barrio proletario y de familias obreras. Fue un viacrucis y sobreviví”.
Sin embargo, el pintor, el ser humano habla para los pintores jóvenes “muchos de los jóvenes que quieren ser artistas usan un infantilismo que les va a ser daño en el futuro porque no van a poder competir, ya que todo se ha globalizado”.
Al veterano pintor le inspiran sólo las mujeres, pese a que nunca se ha casado, nos dice que ha querido a muchas mujeres y “todas han sido muy importantes en mi vida, el problema es que, antes, yo era muy enamorado y me enamoraba hasta morir, pero, por ahora, estoy enamorado de mi trabajo”.
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