Festival Cultural de Mayo Jalisco 2009
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Miércoles 27 
Curso de Ikebana  “Arreglo floral”

Impartido por la Sra. Masako Kasuga

Lugar: Fundación J. Alvarez del Castillo..

cupo limitado

El curso de ikebana empezará de 16:00 a 17:30 (primer grupo) y de 18:00 a 19:30 (segundo grupo) y deberán llevar sus tijeras para plantas.

informes tel. (33) 3030.9780

¿Qué es Ikebana?

El ikebana es un arte floral milenario que tiene sus orígenes en las ofrendas Shinto a los kami, o espíritus de la naturaleza. Sin embargo, fue en Japón donde el Budismo Zen incluyó al ikebana en sus prácticas meditativas-contemplativas y se desarrolló en las estilizadas escuelas que conocemos hoy en día.

El ikebana es mucho más que un ornamento floral: es una representación artística que nace de la observación y del respeto a la naturaleza. Por un lado, en el ikebana se representan las áreas espiritual-cognitiva, al hombre y a la tierra.

 

Por el otro, en el ikebana se conjugan tres de los elementos más importantes en la naturaleza: sencillez, equilibrio y belleza. El agua, por su parte, representa las cualidades prístinas de la mente: claridad, vastedad y la capacidad de reflejar sin juicios la realidad tal cual es.
Además de proporcionar una sensación de belleza y paz, el ikebana representa los más sublimes estados mentales y emocionales a los que el ser humano puede aspirar.

Origen

La palabra ikebana proviene de los vocablos ikiru (vivir) y hana (flores y ramas), por lo tanto significa "flores vivientes". Sin embargo, el nombre original del ikebana era ka-do, que significa "el camino o sendero de las flores".

El ikebana es un DO, es decir, un camino o sendero de autorrealización, es embarcarse en un viaje de autoexploración. Las raíces del ikebana descansan en el profundo sentido que los japoneses tienen del paisaje, su respeto al poder de la naturaleza manifestado en las montañas, piedras, cascadas y árboles, y su respuesta a la fuerza, fragilidad y belleza de los árboles y las flores en sus islas. Estos sentimientos están expresados en la religión indígena, el Shinto, una forma de adoración a la naturaleza.

El budismo alcanzó las costas del Japón a través de China y Corea en el siglo VI y se adoptó como religión oficial en el año 594 después de Cristo. Esto, sin embargo, no supuso la extinción de la religión indígena sino que, más bien, el budismo coexistió y fue influido por el shintoismo. Con el budismo llegó la costumbre de las ofrendas florales en recipientes frente a la imagen del Buda. Por tanto, los primeros artistas fueron sacerdotes.

Hoy en día, todavía es común ver composiciones de flores y ramas, grandes y elaboradas o simples y sin sofisticación en los altares sintoistas y en los templos budistas.

Las flores siempre desarrollaron un papel importante en la vida secular de los japoneses. En la fiesta Minakuchi (Puerta del Agua), durante la época de la plantación del arroz, se dejaban ramos de flores en las compuertas que permitían que el agua inundara los campos de arroz, asegurando así una buena cosecha. Durante el Tanabata (Fiesta de las Estrellas del Verano) echaban flores en los ríos, mientras que en el Komodatzu (el Año Nuevo) se hacían composiciones a la entrada (decoraciones con pinos, bambú, papel y cuerda hecha de paja de arroz) para dar la bienvenida al espíritu del Año Nuevo. Hoy día todavía se practican estas costumbres. Sin embargo, fue en los templos -y en el Templo Rokakudo, en Kioto, en particular- donde evolucionaron las primeras reglas formales de las composiciones florales.

 

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